Los Objetivos de Desarrollo Sostenible han espoleado a las empresas a reformar sus modelos de negocio. De hecho, ese proceso va ahora “más rápido que nunca”, tal y como expresó la Alta Comisionada para la Agenda 2030 del gobierno español, Cristina Gallach, en un evento sobre Sostenibilidad organizado por la CEOE y la Embajada de Países Bajos en España.
En cierto modo, la sostenibilidad tiene que ver con el retorno a costumbres y principios de antaño. Reutilizar, reparar o recuperar materiales son otras de las vertientes que incluye la economía circular, que va mucho más allá de lo que implicar reciclar, en opinión del máximo responsable de Política Medioambiental del gobierno neerlandés, Roald Laperre, según expresó en el mismo foro.
En ese contexto, el sector textil es uno de los que tienen una mayor dificultad para adaptarse a las nuevas exigencias medioambientales. Como explicó Pierre Hupperts, asesor del Consejo Económico y Social y presidente del acuerdo textil holandés en conducta empresarial, una alimentación que respeta los principios de la sostenibilidad es más fácil de percibir para el consumidor, lo que no ocurre con el sector textil. Esto ocurre porque el consumidor no demanda lo mismo que el ciudadano.
El “sector enfermo” textil
No obstante, Hupperts abundó en que ese sector tiene desafíos “sistémicos” que nacieron antes de que se demandara una transformación ecológica. De hecho, el asesor holandés cree que se trata de un “sector enfermo” que debe liderar el cambio. Así, pidió a las empresas y al gobierno para reaccionar ante las demandas sociales y medioambientales.