La clave va a estar en qué será capaz de traducir del plano teórico al práctico el nuevo gobierno brasileño en lo que a reformas se refiere, sin olvidar tampoco el plano internacional. Es posible que uno de los factores que expliquen el comportamiento positivo del mercado brasileño en los dos o tres últimos años haya sido precisamente la expectativa de un cambio en el poder. Expectativas plasmadas en octubre pasado con la victoria de Jair Bolsonaro en las presidenciales. Pero también es cierto que “cuando ya se desata el interés la realidad puede que esté cambiando el paso”, señala a DIRIGENTES el gestor del fondo Renta 4 Latinoamérica, Alejando Varela. “Lo normal es que el mercado brasileño no siga a este ritmo. Creo que es demasiado tarde para comprar y, de hecho, lo que nosotros esperamos es que haya un proceso de consolidación”, apunta.
Riesgo de decepción
Si el actual gobierno de Brasil -polémicas al margen- va cumpliendo sus promesas el mercado puede encontrar un respaldo añadido, pero desde Renta 4 opinan que este escenario ya está bastante descontado. Esto es, que “puede haber más opciones de decepcionar que de dar alegrías”. De ahí que Alejando Varela reconozca que hay que tener prudencia. “Estoy tratando de reubicar las posiciones en Brasil y buscar alternativas en países como Chile, Colombia o el propio México, que en 2018 ha tenido un comportamiento mucho más débil”.
Lo cierto es que el ejecutivo de Brasil debe encarar su esquema de reformas económicas con firmeza, a sabiendas de que son difíciles de sacar adelante porque son impopulares y porque los trámites parlamentarios y legislativos van a costar. Reformas, por otro lado, de receta clásica, como ajustar el gasto público, reformar las pensiones, llevar a cabo una reforma fiscal o retrasar la edad de jubilación hasta los 65 años.
En la medida en que el gobierno sea capaz de caminar por esa senda reformista “podríamos ver que los mercados financieros lo premien con generosidad”, asegura Zafar Shoaib, analista de SYZ AM. “La banca del país debería ser una gran beneficiaria de un aumento de la actividad económica y del crédito”. Hoy en día, los tres mayores bancos (Banco do Brasil, Banco Bradesco e Itau Unibanco) “poseen coeficientes de capital ordinario de nivel 1 (CET1) que superan cómodamente los requisitos”, subraya.