Rusia y Arabia Saudí no sólo van de la mano a las reuniones de la Opep para negociar una reducción en la producción de crudo. Además, sus estrategias par combatir los bajos precios del oro negro también son similares. Si Arabia Saudí contempla, en el marco de su plan de transformación económica, la venta parcial de un 5% de la petrolera estatal Saudí Aramco, Rusia podría estar pensando en hacer lo propio con Rosneft.
Según publica Bloomberg, el presidente Vladimir Putin mantiene negociaciones con Rusia y China para venderles un 19,5% de la petrolera y recaudar con la operación 11.000 millones de dólares, la mayor privatización del país. De esta manera Rosneft, que bombea más crudo que Exxon Mobil, se convertiría en una herramienta clave para la reducción del déficit ruso.
En en plano geoestratégico, la alianza entre Rusia, China e India se vería fortalecida en un momento en que los conflictos en Ucrania y Siria han impulsado las relaciones con EEUU y Europa.
Además, según señala Bloomberg, equilibraría la participación del 20% de la británica BP que fue adquirida antes de la rebelión separatista de Crimea. China e India ya han expresado públicamente su interés en la compra de Rosneft, aunque ninguna de las dos ha confirmado la existencia de un acuerdo conjunto.
El ministro de Petróleo indio Dharmendra Pradhan tampoco lo descartó. En una entrevista en el foro económico anual de San Petersburgo, aseguro que "no somos rivales" mencionando que India Oil & Natural Gas Corp. y China National Petroleum Corp. ya tienen proyectos conjuntos.