Eventos como la reciente Cumbre del Clima celebrada en Madrid muestran que la sostenibilidad no solo es un asunto prioritario. Es imprescindible, dado que, por un lado existe la necesidad de adaptarse al entorno y a la demanda de los consumidores, y por otro, supone una ventaja adelantarse a la competencia.
En el primer aspecto, los estudios son unánimes. Uno reciente de IBM concluye que siete de cada diez consumidores están dispuestos a pagar hasta un 35% más por los productos si estos están alineados con sus valores personales. Asimismo, el 57% asegura que cambiaría sus hábitos de compra para reducir su huella ecológica.
De ese modo, la reputación representa una importante razón para cambiar y posicionarse en el mercado, pero también existe una motivación más prosaica. Concretamente, concierne al día a día de la compañía, con procesos que tienen que ver con la contratación.
En ese sentido, la Unión Europea se ha puesto al frente de la Transición Ecológica, y el Gobierno español, por su parte, ha recogido el guante tratando de apoyar las iniciativas sostenibles. En ese contexto, la Fundación Biodiversidad, dependiente de la Vicepresidencia cuarta del Gobierno y del Ministerio para la Transición Ecológica, se ha lanzado a apoyar a las empresas de este ámbito que contraten personas desempleadas. Se trata de una iniciativa dirigida a entidades privadas que realizaron contrataciones entre el 5 de mayo y el 5 de septiembre de 2019.
La convocatoria de ayudas cuenta con un presupuesto total de 2 millones de euros, con cuantías de 2.700 euros por contrato, además de 500 euros adicionales si la persona contratada pertenece a alguno de los colectivos prioritarios que marca el plan. El plazo para solicitar la ayuda concluye el próximo 5 de marzo.