Desde el pasado mes de abril y hasta casi finales de junio está abierto el plazo para presentar la Declaración de la Renta. En ella hay que presentar, como su propio nombre indica, todas las rentas generadas durante el año. Esto incluye tanto el beneficio obtenido por el trabajo como el logrado por los activos financieros.
¿Cómo se presentan los activos financieros?
Los planes de pensiones se imputan como rendimiento del trabajo, mientras que los depósitos o los bonos lo hacen como rendimientos de capital mobiliario. Los fondos de inversión, por su parte, lo hacen como ganancia o pérdida patrimonial. Esta diferenciación es fundamental ya que los fondos forman parte del grupo de la base del ahorro y tienen un tratamiento fiscal diferente.
Planes de pensiones
Los planes de pensiones tributan como rendimiento de trabajo y lo hacen bajo el IRPF. Pero desgravan. Es decir, si un contribuyente gana 64.000 euros anuales y aporta a su plan de pensiones 5.000 euros – el máximo a desgravar son 8.000 euros por año – la renta total que declara es de 59.000 euros. Algo importante ya que el IRPF va por tramos y declarar 59.000 significa aplicar un impuesto sobre la renta del 37%. Mientras que si se superan los 60.000 euros se tributa por el 45%.