El próximo 28 de abril España celebra elecciones generales, unos comicios que dejarán formado un nuevo parlamento, que se prevé fragmentado. Las encuestas no reflejan una tendencia clara y es posible que la formación de Gobierno se dilate en el tiempo. “Teniendo en cuenta de que en mayo hay elecciones autonómicas, es probable que la política de pactos retrase la formación de Gobierno hasta verano o incluso más tarde”, explica Francisco González, director de Asesoramiento Patrimonial de A&G.
Pero, ¿qué esperan los analistas de estas elecciones?, ¿cuál puede ser el impacto en el mercado?
Stephanie Kelly, economista política de Aberdeen Standard Investments, considera que la fragmentación en el Congreso será una variante fundamental, que los inversores deben considerar. “España sigue teniendo el reto de aprobar el presupuesto”, alerta. “La volatilidad política ha tenido poco impacto en el crecimiento económico en los últimos años, y con las cuestiones económicas tomando un segundo plano en estas elecciones, vemos pocas razones para que eso cambie.”, explica Kelly.
La experta tranquiliza a los inversores asegurando que estos comicios “no son un gran evento de riesgo en el mercado”. El motivo, según señala, se encuentra en que la economía española se encuentra “en una posición bastante fuerte”. “Los partidos populistas españoles no son ni eurofóbicos ni tan impredecibles como sus homólogos italianos; y el sistema permanece anclado a la existencia de dos grandes partidos de centro”, puntúa.
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