La banca ha tenido hasta hace escasos años el monopolio sobre casi todo tipo de servicios financieros. El panorama ha cambiado desde que los avances tecnológicos permiten a las empresas gestionar un buen número de gestiones. Más allá de eso, los gigantes tecnológicos cuentan con herramientas propias para poder ofrecer dichos servicios que, de hecho, se estima que representan un 10% de sus ingresos.
Ante esto, los bancos tratan de defender su posición a la vez que la del consumidor. En un debate organizado por AEB, titulado ‘Tecnología y Shadow Banking – oportunidades y desafíos para el sistema financiero regulado’, su presidente, José María Roldán, ha puesto varios peros a la proliferación de un sistema financiero en la sombra que, en su opinión, no cumple con todas las normativas que tienen los bancos.
Fernando Restoy, presidente del Financial Stability Institute, aporta su punto de vista, convencido de que no se necesita más regulación, sino elaborar un análisis de los riesgos específicos que tienen los operadores que han entrado en el negocio. Así, cree que hay que poner el foco en «la intensidad supervisora», más que en ajustar la regulación existente a los nuevos competidores.
El presidente de AEB incide en que el término banca en la sombra «no es neutral». «Sirve para poner el foco en que hay un sistema muy supervisado y que hay otro con unos estándares bastante inferiores», señala. En el caso de España, reclama que entidades de ese tipo que ofrezcan créditos necesiten una licencia administrativa para ello.
En todo caso, ensalza la fiabilidad de los bancos en seguridad. «Los bancos son los primeros en los que confían los clientes para asegurar sus datos», destaca Roldán. De hecho, la tecnología resulta una palanca para competir por parte de los bancos. En todo caso, insiste en que las Big Tech son competidores «formidables» y tienen normas distintas a las de los bancos. «Nos tendremos que adaptar a lo que venga pero también pensamos que debe reducirse esa asimetría regulatoria para controlar los riesgos», resume Roldán.
