El inicio del ejercicio ha trastocado un tanto las previsiones que se tenían, sobre el papel, para el dólar estadounidense. Existe consenso a la hora de considerar que desde un punto de vista de paridad del poder adquisitivo, el billete verde está sobrevalorado. Sin embargo, para disgusto de Donald Trump, su momentum se ha acelerado coincidiendo con la incertidumbre desatada por el coronavirus, amén del pesimismo que han mostrado los últimos datos mecoeconómicos de la eurozona, léase el descenso de la producción industrial en diciembre (-2,1%) o los decepcionantes datos de crecimiento de Alemania. “Terminamos 2019 con el cambio del euro/dólar en 1,1234 y parecía que el euro podía romper niveles de resistencia importantes. Sin embargo, por circunstancias como la tensión entre Irán y EE.UU. o el tema del coronavirus el euro ha sido incapaz de romper esas resistencias técnicas”, apunta Mercedes Camacho, socia-directora de Omega IGF.
Por tanto, según señala, “esas posiciones positivas a favor de un dólar más débil parece que no tenían mucha convicción y volvemos otra vez a la zona de las 1,10 unidades”. De hecho, en las últimas jornadas el cruce se mueve bastante por debajo de estos niveles, en los entornos de 1,08 unidades.
Depreciación del dólar
Los expertos de Amundi esperan que el EUR/USD se aprecie a alrededor de 1,14 en los próximos doce meses, pero también reconocen que “los inversores necesitan ver crecimiento para volverse estructuralmente positivos en el euro”.
A priori, desde atl Capital, también esperan que la divisa estadounidense debería depreciarse. Ignacio Cantos, director de inversiones de la firma, señala que “seguimos pensando, al igual que el año pasado, que el dólar debería estar en la parte baja de su rango de fluctuación con el euro, debido a la cierta correlación que existe entre el 2 años americano y el 2 años europeo, que ha empezado a cerrarse. Y si pensamos que EE.UU todavía podría bajar los tipos una vez más este año, seguramente se seguirá cerrando ese diferencial”.