La segunda economía del mundo está atravesando momentos complicados que se deben a diferentes factores. Desde la quiebra de Evergrande, que muestra la posible crisis inmobiliaria en el país, hasta el débil crecimiento económico, que está por debajo de lo esperado por los analistas para este año. Por eso, para comprender mejor lo que está pasando en China es necesario observar las diferentes causas.
Evergrande, una caída previsible
El gigante del ladrillo asiático ha anunciado su bancarrota en los Estados Unidos. Esto significa que el gran conglomerado entra en suspensión de pagos, una situación un tanto previsible, no solo por los problemas que ya arrastró en el pasado, sino también por los diversos anuncios de reestructuración.
La empresa china reveló su inicial estrategia para reorganizar su deuda extranjera, la cual asciende a aproximadamente 140.000 millones de yuanes (equivalentes a alrededor de 17.500 millones de euros). En conjunto, la entidad tenía una deuda global de unos 340.000 millones de dólares (equivalentes a 313.000 millones de euros) al finalizar el año 2022.
Cabe señalar que a finales del 2021 Evergrande ya incumplió por primera vez el pago de uno de sus bonos. A pesar de los diferentes intentos de salvar la compañía, han tenido que recurrir al anuncio de quiebra.
El problema no es que solamente Evergrande pase por dificultades, sino que otras importantes promotoras chinas están atravesando problemas similares. Country Garden, otra gran promotora, reconoció que no podía pagar los intereses de su deuda. El 40% de las ventas de propiedades en China han sido afectadas por incumplimientos de pago por parte de las empresas involucradas.