El Banco Central Europeo comunicó ayer su nueva ruta a seguir para evitar la recesión que se acerca. La entidad informó de que el tipo de interés de la facilidad de depósito se reducirá en 10 puntos básicos, hasta situarse en el -0,5%, es decir, aumenta el interés que el organismo cobra a los bancos. En cuanto al resto de tipos de interés, el de financiación y el de la facilidad marginal de crédito, se mantendrán en sus niveles actuales (0,00% y 0,25% respectivamente). Aunque, para los bancos aplicarán otras normas evitando que acusen demasiado esta rebaja.
Por otra parte, el organismo reactivará el famoso QE, que consiste en comprar bonos soberanos a los países de la Eurozona y lo hará a un ritmo de 20.000 millones de euros al mes. Este programa de compra comenzará el próximo 1 de noviembre, cuando Christine Lagarde esté al frente del BCE.
¿Qué piensan los expertos?
Esty Dwek, Head of Global Market Strategy Dynamic Solutions de Natixis Investment Managers, señala la “preferencia por el crédito de EE UU y Europeo frente a la deuda soberana europea”, tras la decisión del BCE. En la misma línea, Dwek considera que “los activos de riesgo deberían encontrar más apoyo debido a las políticas monetarias acomodaticias, que se mantendrán en boga durante algún tiempo, y no solo en Europa, como se ve en la tendencia acomodaticia global”. Natixis IM espera una cierta consolidación en la renta fija, “ya que las rentabilidades experimentadas en verano eran demasiado bajas para el actual escenario de crecimiento”, si bien descarta un “viraje brusco” en las rentabilidades.
Respecto a la efectividad de las decisiones del BCE, Dwek advierte “las medidas del BCE tendrán un éxito económico limitado” y espera que Lagarde, que sucederá a Draghi a partir de noviembre ejerza “una presión adicional” para que los Gobiernos impulsen una política fiscal expansiva, puesto que “la política monetaria por sí sola no puede impulsar el crecimiento europeo”.