La guerra comercial, el brexit, la política de los bancos centrales, las tensiones entre Italia y la Unión Europea y la proximidad al final de ciclo económico hacen que los inversores miren cada vez más a los activos catalogados como “seguros”, “defensivos” o “valores refugio”.
Lo cierto es que en el mercado hay un catálogo más o menos amplio de este tipo de activos. El primero de ellos, que todo inversor tiene en la cabeza, es el oro. El metal precioso sube cuando las bolsas bajan y baja cuando las bolsas suben. En la crisis de 2008 se revalorizó en 1.000 euros entre 2008 y 2012 y en los dos últimos años la onza de oro ha subida su cotización de los 1.126 euros a los 1.326 actuales.
Pero no todo es el oro. Los otros activos a los que miran los inversores son los bonos. Sin embargo, los bonos soberanos ofrecen rentabilidades muy bajas, especialmente para el inversor en euro y los corporativos muestran buenos datos solo en el high yield. Por eso, es necesario mirar más allá de esos dos activos para encontrar dónde están los activos seguros por qué son importantes tenerlos en cartera.
Estrategias cuantitativas
Para saber qué activos son defensivos y darán buen resultado en un momento turbulento, la estrategia cuantitativa puede ser clave. “Los modelos cuantitativos de selección de valores y los procesos de construcción de carteras son claros, y siempre generan carteras con posiciones y transacciones fácilmente explicables. Para la estrategia Conservative Equities, eso significa que no solo podemos explicar el porqué de nuestros sesgos en ciertos sectores o países, sino también ofrecer, desde una perspectiva de riesgo bajo, una buena exposición del atractivo global de los distintos sectores y países de nuestro universo de inversión.” comenta Jan Sytze Mosselaar, gestor de cartera senior de la estrategia conservative de la gestora holandesa Robeco.