Como hemos visto en las últimas semanas, la emisión de gases contaminantes puede traer consecuencias para empresas de la talla de Volkswagen. Pero, más allá de los costes que conlleva contaminar, la entidad estadounidense Citi ha intentado establecer los costes de la inacción a la hora de frenar el cambio climático.
La importancia del cambio climático es tal que, en diciembre de 2015, París será escenario de una nueva Cumbre de Naciones Unidas sobre el tema. Aunque con pocas expectativas, los dirigentes tratarán que de la cita salga un compromiso vinculante internacional para la reducción de los gases de efecto invernadero, incluidas las grandes potencias.
Según Naciones Unidas, el ‘Acuerdo universal sobre el cambio climático’ se centrará reducir en las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% en 2030 y un 60% en 2040 (con respecto a 1990). ¿Lo conseguirán? Por el bien del planeta y de la economía, esperemos que sí.
Un mundo ‘hambriento’ de energía
En su informe, Citi destaca que vivimos en un planeta ‘hambriento’ de energía. A través de su informe ‘Energy Darwinism II’, Citi establece que los ‘costes de la inacción’ podrían mermar en 44 billones de dólares el PIB global. Esto se debe a que dos terceras partes del crecimiento dependen de los países emergentes, que han demostrado estar ligados a la energía y al carbón más intensamente que los mercados desarrollados.