Siguen las materias primas bajo presión, especialmente el crudo que no consigue "levantar cabeza"; y el "billete verde", ante los divergentes caminos de Yellen y Draghi, se mantiene al alza, por lo que, de momento, las expectativas de una subida de tipos se alejan (hasta otoño, tampoco indefinidamente).
Mientras tanto, Atenas y sus acreedores siguen enfrentados por las reformas que hacen falta para desbloquear el siguiente tramo de ayudas, y el BCE ha lanzado su programa de compra masiva de deuda (QE), "desatando" el optimismo en Europa y debilitando al euro.
El temor a un "aterrizaje duro" apunta a que la autoridad monetaria de China seguirá sus pasos y ampliará sus estímulos, al tiempo que las reformas ya implementadas (y por implementar) de India hacen "brillar" con fuerza a este país. Sin embargo, inversores y expertos no terminan de fiarse de estas las regiones emergentes, muy afectadas por dólar y petróleo.
Con todo, las dudas sobre el crecimiento y los temores sobre la baja inflación siguen ahí, y de vez en cuando saltan a la palestra para recordar a los mercados que las cicatrices de la reciente crisis y pueden abrirse en cualquier momento. De hecho, esta misma semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía de un crecimiento menor de lo esperado.
El martes que viene el organismo ofrecerá sus nuevas previsiones de primavera, pero antes podemos echar un vistazo al indicador GLOBALcycle de Bank of America Merrill Lynch, para aproximarnos a la salud de la economía mundial.