En 2014, la inversión mundial en fintech se multiplicó por tres, hasta alcanzar los 12.000 millones de dólares. Y, ese mismo año, la banca invirtió 215.000 millones de dólares en tecnologías de la información (software, hardware, y en servicios internos y externos).
Según este estudio, los servicios bancarios y los pagos serán los más expuestos en un futuro próximo. En los préstamos de consumo y comercial, por ejemplo, la aparición de las plataformas en línea permite a los individuos y las empresas prestarse dinero entre sí. La innovación también se manifiesta en los modelos alternativos de crédito, en el uso de los datos no tradicional, en los rápidos procesos de préstamos y en menores costes de operación.
En los últimos años, la industria de pagos también ha experimentado un alto nivel de interrupción con la oleada de nuevas tecnologías que impulsan estos procesos de pagos, las nuevas aplicaciones que facilitan estos servicios, redes alternativas de transformación y el aumento del uso de dispositivos electrónicos para transferir dinero entre cuentas.
La desintermediación es otra de las poderosas armas del Fintech. A medida que los clientes se están acostumbrando a la experiencia digital ofrecida por empresas como Google, Amazon, Facebook y Apple, esperan el mismo nivel de experiencia del cliente de sus proveedores de servicios financieros.
Los millennials demandan pagos seguros y rápidos, con los teléfonos inteligentes como uno de los máximos impulsores del cambio de patrones de pago. Los consumidores móviles de hoy esperan inmediatez, comodidad y seguridad en los pagos. El análisis estima que en 2020 podría haber en el mundo 25.000 millones de dispositivos conectados por lo que las entidades se están centrando en la ciberseguridad y el Internet de las cosas.