«Queremos que cualquier persona pueda comunicarse sin barreras»

Más de 3.000 usuarios ya utilizan el dispositivo creado por el ingeniero zaragozano Jorge Terreu.
Jorge Terreu, CEO de Maximiliana Jorge Terreu, CEO de Maximiliana
Imagen cortesía de Maximiliana

Jorge Terreu inventó Maximiliana para poder estar conectado con su abuela en la distancia. En su honor bautizó hace cinco años su creación: un móvil diseñado para personas mayores que no saben manejar la tecnología. Hoy en días, desde su Zaragoza natal, planean llegar a los 10.000 móviles en poco tiempo.

TOFF.- ¿Cómo nace Maximiliana?

JT.- Todo comenzó cuando vivía en Lyon por estudios. Estar lejos hizo que fuera aún más difícil comunicarme con mi abuela, porque ella no se apañaba con el móvil y solo podíamos hablar cuando alguien estaba en su casa para ayudarle. Intenté buscar un móvil que realmente le sirviera, algo que funcionara sin que ella tuviera que hacer nada complicado, pero no existía. Todo lo que encontraba seguía exigiendo que entendiera la tecnología, y eso simplemente no funcionaba para ella.

Así que decidí crearlo yo mismo. Diseñé un móvil que funcionara solo, que yo pudiera gestionar a distancia y que le permitiera llamarme con solo tocar mi cara en la pantalla. Cuando lo probamos, fue un antes y un después: mi abuela empezó a usarlo sin problemas. Ahí entendí que esto podía ayudar a muchas más familias y lo convertí en un proyecto, llamándolo como ella: Maximiliana.

TOFF.- ¿Cuáles han sido los mayores desafíos a la hora de poner en marcha la empresa?

JT.- Uno de los mayores desafíos fue tener que aprender de todo. Yo venía de la ingeniería, pero de repente me vi gestionando áreas tan distintas como marketing, facturación, recursos humanos y logística, además de seguir desarrollando la tecnología. Un día estaba programando, al siguiente diseñando anuncios en Facebook, luego negociando con proveedores y después peleándome con una hoja de Excel para entender los impuestos. Fue un máster intensivo en montar una empresa, pero sin apuntes ni profesor.

Y luego está la gestión de personas, que es otro nivel. La tecnología es lógica, los números cuadran o no cuadran, pero las personas… Las personas son impredecibles. Dirigir un equipo significa aprender a entender diferentes personalidades, motivaciones y formas de trabajar.

TOFF.- En The Wave has impartido un taller sobre cómo crear una startup y pasar de 0 a un millón, ¿cómo lo habéis logrado?

JT.- Lo hemos logrado trabajando muchísimo, teniendo foco y aprendiendo de cada cosa que hacíamos para aplicarlo en la siguiente prueba. Desde el principio entendimos que no podíamos hacer de todo, así que nos centramos en pocas cosas, pero intentando hacerlas lo mejor posible. En vez de dispersarnos en mil estrategias, apostamos por canales orgánicos como redes sociales, medios y boca a boca, y fuimos perfeccionándolos con el tiempo.

También hemos aprendido a tener paciencia. Nada grande se construye de un día para otro, y muchas veces los resultados tardan en llegar. Y claro, la suerte juega su papel, pero a la larga se diluye: cuanto más lo intentas, más aumentas tus probabilidades de que algo funcione. Hemos fallado muchas veces, pero cada intento nos ha servido para ajustar, mejorar y, poco a poco, llegar hasta aquí.

TOFF.- ¿Por qué habéis decidido participar en este congreso? ¿Qué objetivos traéis a The Wave?

JT.- Hemos decidido participar en The Wave porque es una buena oportunidad para compartir nuestra historia y que la gente conozca un caso real de startup desde dentro. Se habla muchísimo del mundo startup, pero muchas veces solo se muestra una cara de la moneda: las grandes rondas, los éxitos rápidos y los unicornios. Queremos aportar una visión más realista, la de una empresa que ha crecido con esfuerzo, prueba y error, sin financiación externa y apostando por la rentabilidad desde el principio.

Nuestro objetivo aquí es charlar con la gente, escuchar sus historias y compartir nuestra experiencia con total transparencia. Queremos que quienes asistan se lleven aprendizajes reales sobre lo que significa montar una empresa desde cero, con sus retos, sus aciertos y todo lo que hay en medio. Y, por supuesto, también venimos a disfrutar del evento, conocer a gente interesante y pasar un buen rato.

Jorge con su abuela Maximiliana

TOFF.- La empresa mantiene su sede en Zaragoza. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene estar fuera de las «grandes ciudades»?

JT.- Para nosotros, estar en Zaragoza es todo ventajas. Desde aquí enviamos todos nuestros teléfonos a cualquier parte sin ningún problema, así que la ubicación no nos limita en absoluto. Además, Zaragoza es nuestra ciudad, nos sentimos en casa y nos encanta poder construir Maximiliana aquí. Es mucho más cómoda y tranquila que ciudades como Madrid o Barcelona, no hay atascos eternos, los alquileres no son tan locos y con todo ello la calidad de vida nos gusta mucho más.

TOFF.- ¿Qué papel ha jugado la tecnología en la deslocalización de empresas como la vuestra?

JT.- La deslocalización depende de varios factores: la tecnología, la logística y las necesidades de cada empresa. En nuestro caso, la tecnología nos permite gestionar todo desde Zaragoza sin problema, la logística de envíos está muy optimizada y nos permite llegar a cualquier parte, y nuestras necesidades no requieren estar físicamente en una gran capital. Todo esto hace que podamos operar de maravilla desde aquí.

Es cierto que en algunos sectores o modelos de negocio puede ser recomendable estar en ciudades como Madrid o Barcelona, sobre todo si necesitas reuniones constantes con inversores o clientes muy específicos. Pero para la mayoría de las empresas, esa idea de que «tienes que estar en una gran ciudad para crecer» creo que es más un mito que una realidad. Hoy en día, con las herramientas y servicios que existen, puedes construir algo grande desde casi cualquier sitio, especialmente en el mundo de las startups.

TOFF.- Maximiliana nace con un propósito social que habéis conseguido: ayudar a que los mayores estén conectados. ¿Cuáles serán los próximos pasos?

JT.- Nuestro propósito sigue siendo el mismo: ayudar a que los mayores estén conectados, pero todavía queda mucho por hacer. Ahora mismo hay más de 3.000 familias usando Maximiliana, pero en España hay cientos de miles de mayores que se sienten solos y que podrían beneficiarse de nuestra tecnología. Nuestro siguiente paso es seguir llegando a más personas, creciendo hasta los 10.000 móviles en los próximos años y consolidándonos en España antes de dar el salto de forma más decidida a otros países europeos y de Latinoamérica.

Además, seguimos innovando para que la conexión sea aún más sencilla y accesible. Estamos desarrollando nuevas mejoras para el móvil y trabajando en una pulsera con telecomunicación de baja frecuencia, que permitirá localizar a los mayores y pedir ayuda con una batería que dure meses o incluso años. Queremos que cualquier persona, sin importar su edad o condición, pueda comunicarse con su familia sin barreras.

TOFF.- En tu cartel de ponente en The Wave te defines como CEO y nieto de Maximiliana. ¿De qué logro te sientes más orgulloso como CEO? ¿Y como nieto?

JT.- Como CEO, lo que más orgullo me da es haber construido una empresa que realmente cambia la vida de las personas. Ver cómo miles de familias ahora pueden comunicarse con sus mayores sin barreras, cómo hemos conseguido que personas de más de 100 años usen un móvil sin problema, y todo ello sin depender de inversores ni grandes rondas, creciendo de forma sostenible y con un equipo increíble. Eso es lo que más me llena.

Como nieto, lo que más me emociona es saber que mi abuela no solo ha sido la inspiración de todo esto, sino que sigue disfrutando de lo que hemos creado. Que a sus 92 años pueda hablar con quien quiera sin preocuparse por la tecnología y que esté orgullosa de que su nombre represente algo tan bonito. No sé cuánto tiempo seré CEO, pero nieto lo seré toda mi vida.

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