Mientras tanto, los investigadores están analizando si los culpables de este robo de información podrían ser unos ataques al sistema tecnológico procedentes de China, algo que ha denegado la embajada de Pekín en Washington.
En este ataque, la Oficina de Gestión de Personal (OPM, por sus siglas en inglés) sufrió lo que parece ser una de las mayores violaciones a la información de empleados jamás ocurrida, ya que la oficina administra los registros y autorizaciones de seguridad de los trabajadores.
Una fuente de la agencias de seguridad de Estados Unidos dijo a Reuters que se cree que una "entidad o gobierno extranjero" está detrás del ciberataque. Mientras, otra fuente ha señalado que se esta investigando una posible conexión del ciberataque con China.
El portavoz de la embajada de China en Washington Zhu Haiquan respondió a estos sobre que el gigante asiático estaba detrás de los ataques informáticos diciendo que llegar a conclusiones precipitadas es "irresponsable y contraproducente". "Sacar conclusiones apresuradas y realizar acusaciones hipotéticas es irresponsable y contraproducente", dijo Zhu en un correo electrónico enviado a Reuters, agregando que China ha realizado grandes esfuerzos para luchar contra los ciberataques y que rastrear tales eventos transfronterizos es difícil.
El FBI ha afirmado que ha lanzado una investigación para encontrar a los responsables. La OPM detectó esta actividad maliciosa que afectó sus sistemas en abril y el Departamento de Seguridad Nacional ha declarado que se dieron cuenta a comienzos de este mes que los datos de la agencia habían sido comprometidos y que cerca de 4 millones de trabajadores podrían verse afectados. La agencia por su parte no ha querido especificar que tipo de información podría salir a la luz.