El Gobierno británico ha desplegado un ambicioso plan presupuestario de 10.000 millones de libras (unos 13.600 millones de dólares) para impulsar la vivienda asequible. La estrategia busca abaratar el alquiler y aliviar la asfixia del mercado inmobiliario, poniendo su foco principal en el área metropolitana de Londres.
El plan fija que alrededor del 60% de los inmuebles construidos bajo este marco se destinen específicamente al alquiler social. Esta modalidad subsidiada, desarrollada conjuntamente por ayuntamientos y asociaciones de vivienda, pretende ofrecer una alternativa económica para las rentas más bajas.
Sin embargo, esta distribución supone rebajar las promesas del nuevo primer ministro, Andy Burnham. Tras asumir el cargo en julio, el dirigente se comprometió públicamente a que el 100% de las nuevas promociones fueran gestionadas íntegramente de forma directa por los consejos municipales.
La capacidad de los municipios en entredicho
El porcentaje final del 60% mantiene la senda trazada por el Ejecutivo anterior de Keir Starmer, creador original del programa. La renuncia a entregar el control exclusivo a los municipios responde a una limitación operativa, según ha justificado el propio ministro de Vivienda, Matthew Pennycook.
El ministerio sostiene que los gobiernos locales no disponen actualmente de la estructura ni de la capacidad técnica necesaria para asumir el peso completo del plan. Pese a este recorte, Burnham insiste en que empoderar a los municipios permitirá reducir la dependencia de los caseros privados y frenar el gasto social del Estado.
El primer ministro defendió su visión recordando la reconstrucción del país tras la Segunda Guerra Mundial mediante la promoción pública directa. «Los ayuntamientos ya sacaron a este país de una crisis de vivienda en el pasado. Con el respaldo adecuado y confianza, volverán a lograrlo», sentenció el mandatario.
Londres concentra el primer gran desembolso
En esta primera fase de choque, el Ejecutivo destinará más de 7.000 millones de libras a la capital británica. Esta partida representa el tramo inicial del colosal paquete de 39.000 millones de financiación proyectado a lo largo de los próximos diez años para todo el país.
En el caso londinense, las autoridades locales prevén asumir la construcción y entrega de más de la mitad de las promociones proyectadas. En total, esta primera inyección económica servirá para respaldar el levantamiento de más de 70.000 nuevas viviendas.
Con el paso de los años, el plan contempla una redistribución territorial con más de 16.000 millones de libras asignados a regiones fuera de Londres. La medida busca también acelerar la descentralización política, otorgando a las autoridades metropolitanas mayor poder para marcar el rumbo estratégico de su propio suelo.
