Todo ha quedado en nada. No sorprende demasiado, a tenor de las advertencias de varias casas de análisis sobre las dificultades que enfrentaba una unión Renault/ Fiat Chrysler. Sin embargo, el mercado sí que había llegado a confiar en algún momento en que la necesidad de unir fuerzas para afrontar los retos de la industria automovilística consiguiesen salvar todas las dificultades. Las acciones de Renault son las que más sufren: han comenzado la sesión con retrocesos de más del 7 por ciento, frente a las caídas del entorno del 2 por ciento de Fiat en la bolsa de Milán, aunque a medida que avanza la sesión incluso se ha dado la vuelta hacia terreno positivo.
Las razones del fracaso
A nadie se le escapa que el engranaje de una unión como la planteada por Fiat con Renault, con la derivada estadounidense (Chrysler) y japonesa ( Nissan, Mitsubishi) era bastante complicado. Y más si le sumamos el componente político, dado que el estado francés es accionista de la francesa con un 15 por ciento del capital.
Fiat asegura al retirar su oferta que no se dan las condiciones políticas necesarias para que la operación salga adelante con éxito, tras la llamada a la no precipitación por parte del ejecutivo de Enmanuel Macron. Pero, a juicio de Pablo García, director general de Divacons-Alphavalue, Fiat ha tirado la toalla demasiado pronto. “Llama la atención que solo en 10 días los italianos se hayan echado para atrás. No han sido nada pacientes. Parece que fuese más una OPA hostíl que no una fusión 50/50”, apunta. Y añade, “una operación de este calado tan importante y tan compleja no se negocia en tan poco tiempo”.
Un paso atrás curioso para García por cuanto considera que, pese a todo, el gobierno francés se había mostrado bastante receptivo. “Es lógico que exijan la no destrucción de puestos de trabajo en un sector que es muy intensivo en empleo, que no haya cierre de fábricas o que la sede vaya a París. Eso hay que negociarlo mucho y lleva tiempo”, insiste.