Existe la creencia generalizada de que, normalmente, lo que es bueno para Wall Street no lo es para Main Street (esto es, para los inversores individuales, empleados… la economía en general), y viceversa. Y esta idea nos la recuerda Woolnough respecto al petróleo. Sin duda, su caída no es una buena noticia para Wall Street (compañías del sector que se hunden, tenedores de high yield energético…) pero sí para Main Street, que ve crecer su poder adquisitivo.
Los precios del crudo, que seguirán bajos durante "mucho tiempo", reitera este experto, "son positivos para la economía, para el crecimiento", por lo que los temores a una recesión parecen infundados, si tenemos además en cuenta "la fortaleza del mercado laboral estadounidense" y el hecho de que el altamente correlacionado ratio de ciclo económico y default se encuentra en niveles favorables, no preocupantes.
Tampoco China, añade, impactará con fuerza en la economía norteamericana. Pues, primero, crezca un 5% o un 7%, el gigante asiático sigue creciendo; y, segundo, el "golpe" de esta desaceleración a la demanda de commodities (principalmente alimentos en el caso estadounidense) no es algo nuevo.
Con todo, el gestor del M&G Optimal Income, se mantiene, desde aproximadamente junio de 2015, sin exposición a la renta variable, y la cartera se reparte en torno a un 30% high yield, 50% deuda corporativa con "grado de inversión", y 20% bonos soberanos.
Explica este analista que teniendo en cuenta el negativo sentimiento despertado por China y el petróleo, y la volatilidad derivada de ambos factores, las acciones seguirán cayendo y, aún a pesar de estos descensos, las valoraciones de grandes nombres como Google no se reducirán lo suficiente para resultar atractivas.