Los mercados financieros prestan cada vez más atención a las cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (MSG). Actualmente existen soluciones de inversión capaces de conciliar a la perfección el potencial de rentabilidades atractivas a largo plazo con las inquietudes en torno a la sostenibilidad.
La inversión responsable es un segmento del paisaje financiero que crece rápidamente. Según la Global Sustainable Investment Alliance, los activos globales gestionados profesionalmente siguiendo estrategias de inversión responsables aumentaron un 25 % entre 2014 y 2016. La idea arraigada de que los fondos con restricciones en términos de MSG han de contentarse con una menor rentabilidad está cambiando. De hecho, se está extendiendo entre los inversores la conciencia de que la inclusión de estas consideraciones puede traducirse en mejores resultados a largo plazo.
La inversión responsable está profundamente arraigada en la cultura y la filosofía corporativa de Nordea Asset Management (NAM). «Nuestra misión es ofrecer rentabilidades con responsabilidad» señala Laura Donzella, Responsable de Ventas para Iberia y Latinoamérica de NAM. «Tener en cuenta todos los factores importantes para las inversiones de los clientes es para nosotros una obligación fiduciaria. Por este motivo, hemos establecido un marco de inversión responsable». En este sentido, NAM fue uno de los primeros signatarios de los Principios de Inversión Responsables de Naciones Unidas (UNPRI) hace más de diez años. Desde entonces, la empresa ha suscrito varias iniciativas de inversión responsable y ha establecido un marco de inversión responsable y completo.
Influencia positiva basada en la comunicación
En el nivel corporativo, NAM aplica varias estrategias de inversión responsable a los fondos que gestiona. Una de ellas es la comunicación, cuyo primer componente consiste en adoptar un papel de accionista activo. «La propiedad activa consiste en ejercer nuestros derechos de voto formales como accionistas», apunta Donzella. «Paralelamente, mantenemos un diálogo activo con las empresas para animarlas a mejorar sus sistemas de gestión, su rendimiento en el ámbito de cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (MSG) y sus informes. Creemos que esto representa un potente agente de cambio y puede ayudar a preservar, e incluso a mejorar, el valor de nuestras inversiones».