MilfShakes ha conseguido lo que pocas marcas logran: intervenir el símbolo máximo del lujo sin pedir permiso.
Su última acción, Time Flies, convierte un Rolex auténtico en un lienzo biológico. Literal. El reloj ha sido pintado por moscas, sin filtros, sin retoques y sin control creativo humano.

La iniciativa lleva además el sello creativo de Nil Ojeda, cuya implicación refuerza el carácter performativo y cultural de la propuesta. No se trata solo de una acción de marca, sino de un experimento narrativo donde el proceso importa tanto como el resultado.
Cuando el proceso importa más que el objeto
El experimento parte de una premisa clara: ceder el control creativo a la naturaleza. El reloj se introduce en un entorno diseñado para que las moscas actúen libremente. El trazo final no responde a un diseño previo, sino al azar, al tiempo y a la biología.

Aquí el lujo no está en el acabado, sino en el proceso. En aceptar que el resultado no puede optimizarse ni corregirse. Un gesto radical en un sector que vive de la perfección milimétrica.

