Un Rolex pintado por moscas: MilfShakes se ríe del lujo perfecto

Milfshakes interviene un Rolex auténtico y deja el resultado en manos del azar. Moscas, tiempo y cero control creativo.
Imagen del trabajo de MilfShakes en Rolex Imagen del trabajo de MilfShakes en Rolex
Imagen del trabajo de MilfShakes en Rolex :: MilfShakes

MilfShakes ha conseguido lo que pocas marcas logran: intervenir el símbolo máximo del lujo sin pedir permiso.

Su última acción, Time Flies, convierte un Rolex auténtico en un lienzo biológico. Literal. El reloj ha sido pintado por moscas, sin filtros, sin retoques y sin control creativo humano.

Esfera del Rolex :: Milfshakes

La iniciativa lleva además el sello creativo de Nil Ojeda, cuya implicación refuerza el carácter performativo y cultural de la propuesta. No se trata solo de una acción de marca, sino de un experimento narrativo donde el proceso importa tanto como el resultado.

Cuando el proceso importa más que el objeto

El experimento parte de una premisa clara: ceder el control creativo a la naturaleza. El reloj se introduce en un entorno diseñado para que las moscas actúen libremente. El trazo final no responde a un diseño previo, sino al azar, al tiempo y a la biología.

Detalle de la caja del Rolex :: MilfShakes

Aquí el lujo no está en el acabado, sino en el proceso. En aceptar que el resultado no puede optimizarse ni corregirse. Un gesto radical en un sector que vive de la perfección milimétrica.

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El lujo también puede incomodar

La acción no reinterpreta Rolex desde la estética, sino desde el relato. Un reloj asociado al estatus, al control y a la permanencia se enfrenta a lo efímero y lo imprevisible. El tiempo vuela. El lujo también puede degradarse.

La presencia de Nil Ojeda no actúa como reclamo publicitario clásico, sino como amplificador cultural: conecta la pieza con nuevas audiencias y la sitúa en un territorio híbrido entre arte, branding y provocación consciente.

Esta no es una campaña para gustar. Es una campaña para pensar. Y ahí está su valor. MilfShakes demuestra que el branding más efectivo no siempre embellece: a veces ensucia. Y al hacerlo, deja huella.

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