Los viajes que el gobernador de São Paulo, João Doria, realizó este año a Asia podrían rendir resultados concretos ya en 2020 con la participación de empresas de Japón y China en la privatización de 21 de los más de 30 aeropuertos que operan en su estado.
Inversores de esos países tienen “enorme interés” en la licitación de los terminales aéreos que la administración del principal estado brasileño publicará en enero, dijo el propio político, que también recibió consultas de Alemania y Londres.
Los aeropuertos que irán a manos privadas (seis para vuelos regulares/comerciales y 15 para aviación general y ejecutiva) son hoy administrados por el Departamento Aeronáutico de São Paulo (Daesp), un organismo municipal autónomo.
Se suma a esa lista un aeropuerto (Guaratinguetá) que tiene potencial de atender a una buena parte de los 10 millones de turistas anuales que llegan por otras rutas a la región para participar allí de festividades religiosas.
Números en el aire
En lo que va de 2019, los ingresos operativos de esas unidades llegaron a 5,9 millones de euros, con un EBITDA de 290.000 euros y una inversión de 1,4 millones de euros, indica el reporte del segundo cuatrimestre del Daesp.