Los precios europeos del gas natural se aproximan a su primera caída en cuatro años debido a la producción de Rusia. Con una gran cantidad de combustible almacenado después de un arranque suave del invierno, el panorama para el gas es bajista. Rusia, además, sigue queriendo tener el control sobre el 40% del mercado europeo y para ello han seguido aumentando la producción cada año.
“La pregunta es cuánto gas seguirá suministrando Rusia a los mercados europeos, esto es un factor determinante. El país ya ha expresado que quiere seguir manteniendo el ritmo de entregas y esto podría generar un verdadero colapso en los precios en los meses de verano, cuando se va a ver un exceso de suministro de GNL”, asegura Murray Douglas, director de investigación de gas en Europa.
El gigante Gazprom, respaldado por el Kremlin, reportó un récord de 201.000 millones de metros cúbicos de exportaciones de gas natural a Europa en 2018 y tiene previsto mantener esos volúmenes en 2020. Las exportaciones aumentaron además un 2% hasta el pasado 15 de diciembre.
Las dudas se centran sobre si Rusia será capaz de seguir adelante con este ritmo de producción y llenar los mercados de gas natural licuado lo que haría que su cotización se desplomase. Aunque eso sí, se espera que las importaciones de GNL de Europa aumenten un 14% hasta los 56.000 millones de metros cúbicos, según Morgan Stanley. Por eso, Rusia podría seguir su plan que consiste en mantener la actual cuota de mercado. Sin embargo, si quiere mantener los precios tendrá que poner freno a las exportaciones y reducir la producción.
Europa es un destino fácil para Rusia y para depositar los cargamentos de GNL gracias a sus numerosos terminales y centros de intercambio de líquido y a una red de transporte sofisticada. Por ello, tiene en su mano el futuro del gas natural.