La energética rompe con su estética histórica para reflejar su transición hacia un modelo más sostenible.
Es el rediseño más significativo de su imagen corporativa en más de dos décadas. Con un logotipo renovado en minúsculas, sin la tradicional banda roja y blanca, y una estética más sobria y digital-friendly.

Repsol prescinde en su nuevo logo de la banda histórica y la estructura de bloques cromáticos en su isotipo para formular un degradado más integrador y compacto.

Con esta actualización, Repsol reorienta también su posicionamiento de su marca en un contexto global de transición energética hacia la «multienergía» y los servicios energéticos desde una óptica global. Se suma a la tenden»cia del sector, -como ya hizo Cepsa con Moeve-, de desvincular su discurso corporativo de los combustibles fósiles.













