Este 8 de mayo los sudafricanos votan en unas elecciones generales que conmemoran 25 años de democracia en el país. Lo previsible es que el Congreso Nacional Africano (CNA), que es el partido que lideró el proceso que acabó con el apartheid y que ha gobernado desde entonces, vuelva a vencer en los comicios. Sin embargo, lo destacado es que se prevé una pérdida de apoyo a este partido frente al avance de los Combatientes por la Libertad Económica (EFF), partido de izquierda que ha ganado popularidad en un contexto de gran desigualdad económica en el país, en el que las generaciones más jóvenes se sienten menos identificadas con el legado del CNA. Pero, ¿cuál es la situación real de la economía sudafricana?
Radiografía económica
Hace mucho tiempo que la economía sudafricana se apoya en unos fundamentales débiles. Cuenta con elevado desempleo (superior al 27 por ciento) y registra un discreto crecimiento ( del 0,8 por ciento en 2018), mientras que la última tasa de variación anual del IPC, publicada en marzo, alcanza el 4,5 por ciento. Cifras con las que tiene que luchar contra una extrema pobreza y una desigualdad imperante.
Además, según apunta Naomi Waistell, gestora de carteras de renta variable emergente en Newton (parte de BNY Mellon), “el gobierno lleva años entre la espada de la prudencia fiscal y la pared de la armonía social, bajo la estrecha supervisión de las agencias de crédito”. Por eso cree que, tras las elecciones, Sudáfrica se encontrará en una encrucijada. “El presidente Cyril Ramaphosa, que llegó al poder en febrero de 2018, no ha logrado cumplir las expectativas que generó su nombramiento tras la dimisión del ex presidente Jacob Zuma”, asegura.
En este sentido, un nuevo mandato le daría la oportunidad de “renovar su consejo de ministros, dejando fuera a la vieja guardia de Zuma, empezar a restaurar la confianza de las empresas, resolver la crisis de la empresa pública de electricidad Eskom y acometer las tan necesarias reformas estructurales”. Sin embargo, en Newton no son demasiado optimistas con lo que pueda lograr, dada la magnitud de los retos a los que se enfrenta el país. Sí que creen que las mejoras puedan llegar de forma progresiva, pero no de forma lineal.