El tiempo suele escaparse en los lugares menos visibles: un informe que se repite, un correo que nadie quiere clasificar, una incidencia que exige buscar manuales. Ahí encontró Symplia su punto de partida.
Esta startup decidió mirar dentro de las empresas para detectar dónde se pierde energía cada día. Su materia prima no es solo la IA: es el tiempo.
La idea nació con una pregunta sencilla: qué tareas pueden hacer mejor las máquinas para que las personas trabajen mejor. Symplia analiza procesos, observa cómo operan los equipos y diseña software a medida para automatizar funciones administrativas, financieras o de oficina.
Entender para construir
Raúl Soriano, fundador de la empresa, lo resume como una consultoría práctica que puede integrar inteligencia artificial según cada caso. Primero entienden la empresa; después construyen la solución.
El salto llegó al convertir esa mirada en productos propios. Adagio transcribe habla afectada y la transforma en texto comprensible. Úkoli ayuda a gestionar procesos internos con IA, desde propuestas hasta informes.
ATI ordena incidencias y documentación para resolver problemas con más autonomía. La automatización deja de ser una promesa abstracta y entra en el día a día.
Ecosistema potente
La consolidación también pasa por el ecosistema. Symplia está vinculada a Espaitec, el parque científico y tecnológico de la Universitat Jaume I, y forma parte de Enactio, donde aparece como empresa especializada en optimización y automatización de tareas.
Además, participó en INNDIH, que reunió a más de 200 empresas y agentes de innovación en Valencia y activó proyectos piloto con tecnologías como IA, IoT o computación de alto rendimiento.
Para una startup como Symplia, ese entorno valida una intuición: la transformación digital no va de grandes discursos, sino de resolver fricciones concretas. Menos tareas repetitivas, más capacidad para decidir.
El futuro apunta a formación y acompañamiento. Soriano quiere lanzar una academia online para acercar la inteligencia artificial a empresas, estudiantes y autónomos, y aspira a que Symplia actúe como el departamento de IA del tejido empresarial de Castellón.
La visión es clara: crecer sin perder cercanía. Porque, al final, automatizar no consiste en sustituir personas. Consiste en devolverles tiempo para crear más valor.