Telefónica ha decidido romper todos sus lazos con BBVA. Tras forzar la salida José María Abril, representante del banco en su consejo de administración, la compañía ha dado un paso más y ha cerrado una de las relaciones corporativas más simbólicas del capitalismo español.
El grupo ha vendido la totalidad de su participación en BBVA, equivalente a cerca del 3,5% del capital, por 608 millones de euros.
La operación implica además la salida de sus representantes del consejo de administración del banco. Con ello, se pone fin a una alianza histórica que se prolongó durante décadas en el Ibex 35.
Fin de una participación histórica
La desinversión marca el cierre de una etapa iniciada en los años en los que las grandes compañías españolas mantenían participaciones cruzadas como fórmula de estabilidad accionarial. Telefónica era uno de los accionistas relevantes de BBVA y mantenía presencia en su órgano de gobierno.
La venta se ha ejecutado en mercado y responde a una decisión estratégica de simplificación del balance. Con esta operación, la compañía elimina una participación considerada no estratégica dentro de su actual hoja de ruta.
