¿Todo listo para la primera subida de tipos desde 2006?

La teoría es clara en este sentido. La subida de los tipos de interés afecta de forma directa a la renta variable, incrementando los costes de financiación de las empresas y reduciendo el poder adquisitivo de los consumidores. También sería negativa para los rendimientos de los bonos, con lo que muchos gestores podrían ver ahora el momento idóneo para el fin de la tendencia alcista de ambos activos (renta variable y renta fija), tras años de sólidas rentabilidades.

Sin embargo, la historia demuestra que la teoría pocas veces alcanza a la práctica en los mercados. Así lo asegura Lukas Daalder, Director de Inversión de Robeco Investment Solutions, después de realizar un estudio en el que su equipo ha identificado 29 ciclos de subidas de los tipos de interés desde 1971, concentrándose en la evolución de los precios de los distintos activos durante los 90 días anteriores y los 200 días siguientes a la primera subida de cada ciclo.

Según este estudio, de media las acciones suelen bajar durante los dos primeros meses posteriores al inicio del ciclo de subidas, para después retomar su tendencia al alza. "Salvo en el caso de la crisis de la zona euro, cuando las acciones cayeron un 30% tras la subida de tipos de 2011, el rendimiento medio del mercado de renta variable durante los 200 días siguientes a una primera subida de tipos, desde los años ochenta hasta la actualidad, ha sido del 5%", explica el experto.

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En el caso de los bonos, su rendimiento ha sido más heterogéneo, si bien es cierto que el conjunto de datos disponibles es más limitado, ya que se han podido recabar datos diarios para los bonos estadounidenses a 10 años desde 1971, pero los de otros mercados, como Alemania (1989), Japón (1987) y Reino Unido (1989), no se remontan tanto en el tiempo. "Es cierto que, de media, los intereses de los bonos aumentaron después de cada primera subida de tipos, pero existen notables diferencias en cuanto a rendimiento entre las distintas zonas geográficas". Precisamente ha sido en Estados Unidos donde los expertos han encontrado un patrón más claro en este sentido, con los intereses de la deuda tendiendo a aumentar durante los 200 días siguientes a la primera subida de tipos.

Daalder afirma que es preciso tener en cuenta tres elementos más en relación con las subidas de tipos: las expectativas que se reflejan ya en los precios antes de dicha subida, la afortunada situación de que los bancos centrales anuncien de antemano sus intenciones, como sucede actualmente, y el hecho de que no hay dos subidas iguales. "En pocas palabras, si la subida de tipos que se lleva a cabo coincide con el nivel previsto por el mercado, según refleja la curva a futuro, su impacto sobre los bonos a largo plazo debería ser mínimo", resume.

Es un hecho que la política monetaria resulta ahora mucho más previsible que antes. Y hay que tener en cuenta que los tipos actuales están en mínimos, por lo que a juicio de los expertos es mucho más importante fijarse no en cuándo se producirá la primera subida, sino hasta dónde llegará en el futuro.

Para José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, "sólo cuando la Fed tenga pocas dudas sobre la solidez de la recuperación y advierta de los riesgos para la inflación, se iniciará realmente la escalada de los tipos de interés". La pregunta ahora es, ¿hasta qué nivel? "Lo veremos con el tiempo, aunque parece más que probable que el techo en los tipos pueda estar más cerca del 2,5-3,0 % que del 3,5-4,0% que ha sido coherente desde una perspectiva de largo plazo".
 

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