En el marco del II Congreso “Iglesia y sociedad democrática. El mundo que viene”, celebrado estos días en Madrid por iniciativa de la Fundación Pablo VI, y con la certeza de un panorama económico sombrío en los meses por venir, gobierno, clero, sindicatos y patronal se sentaron a hablar sobre “la nueva economía y el futuro del trabajo”. Moderaba el debate Julián Quirós, director de ABC, y a la mesa se sentaron el Monseñor Joseba Segura, obispo de Bilbao, el vicepresidente de la CEOE Lorenzo Amor y el secretario general de UGT Pepe Álvarez. Estaba previsto que estuviese también presente Yolanda Díaz, Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de Trabajo, que finalmente se limitó a mandar un vídeo con una breve intervención.
“Necesitamos espacios para el intercambio de ideas, porque así se refuerza la democracia”, saludó Díaz, “soy una firme defensora del diálogo en todos los ámbitos. Gracias al diálogo, hemos firmado con organizaciones empresariales y sindicatos trece grandes acuerdos de país que sitúan el trabajo digno y decente en el centro de nuestras preocupaciones”. Para ello, añadió la ministra, es necesario “pararle los pies a un modelo de precariedad laboral que ha lastrado el futuro de tantas personas y familias” y considerar “la igualdad como el eje vertebrador de todas las políticas”.
Díaz recordó que se cumplen estos días 55 años de la publicación de la encíclica “Populorum Progressio”, del Papa Pablo VI. En ella, el Pontífice cargaba contra “la brecha entre ricos y pobres, y clamaba por la erradicación de las perversidades de un orden económico injusto”. La ministra citó una frase muy elocuente de Pablo VI: “Este liberalismo sin freno conduce a la dictadura”. Para la ministra, en esa encíclica late “un llamamiento a la igualdad y a la solidaridad”.
Tomó la palabra el moderador para dejar constancia de los numerosos interrogantes que se ciernen sobre “la nueva economía”, más aún con los tambores de guerra retumbando en un rincón de Europa. El Monseñor Segura recalcó que, por más incertidumbre que nos asole, no dejará de ser necesario abordar el trabajo como “un elemento esencial de la vida humana en el que es importante tener condiciones dignas”, y añadió un matiz a las palabras de la vicepresidenta: “No sé si la igualdad debe ser tanto en el resultado del trabajo, en salarios por ejemplo, como en cuanto al acceso a oportunidades y bienes necesarios en la vida humana”.
Para Lorenzo Amor, de la CEOE, “el futuro del trabajo es una entelequia, pero está claro que hay que marcar las reglas del juego que garanticen trabajo digno y decente. Y hemos visto que el diálogo social ha dado resultados para eso. Por ejemplo, con la Ley Rider”.