Invertir bajo los criterios ESG en el tramo de la renta fija tiene cada vez más oportunidades y opciones. Y es que, a pesar del año 2022, que fue el peor de la historia en esta categoría, las emisiones de los llamados bonos verdes siguieron creciendo. De hecho, la emisión de bonos verdes, sociales, sostenibles y relacionados con la sostenibilidad fue la segunda más importante de toda su historia. Por si esto fuera poco, el 2023 ha arrancado con fuerza, como demuestra el volumen de bonos emitidos por valor de 96.000 millones de dólares en tan solo el mes de enero, la octava mayor cifra de emisión mensual jamás registrada.
Poniendo la lupa tan solo en lo acumulado del 2023, la emisión desde principios de año asciende a 184.000 millones de dólares. “Este dato, puesto en contexto para ilustrar el crecimiento de este mercado, es un 78% superior a la emisión anual de 2018 y supone un incremento interanual del 20%”, según cuenta Ben Kelly, Analista Sénior de Carteras de Inversión de Impacto y ASG de Columbia Threadneedle.
Un auge en los bonos sociales
Si se desglosa esta emisión desde principios de año por tipo de bonos, se observa que un 54% pertenece a la rama de los bonos verdes, un 26% de bonos sostenibles y un 20% de bonos sociales. Los bonos verdes siguen siendo las emisiones preferidas, aunque esto enmascara en cierto modo la creciente consideración de los factores sociales.
Según Kelly, “observamos, cada vez con más frecuencia, la integración de las ventajas colaterales sociales en las emisiones de bonos, y estamos entablando un mayor número de conversaciones con emisores que tienen en cuenta los beneficios sociales”.
¿Qué son los bonos sociales?
Los bonos sociales son una forma de instrumento financiero que tiene como objetivo canalizar recursos hacia proyectos sociales o comunitarios. Estos bonos son emitidos por entidades públicas o privadas y se dirigen a inversores que desean apoyar iniciativas de interés social y recibir una rentabilidad financiera a cambio.