UPS vuelve a pasar la tijera. El gigante estadounidense de la paquetería anunció un nuevo plan de recortes de empleo para 2026, en paralelo a unas previsiones financieras más optimistas que el mercado sí ha sabido premiar.
La compañía prevé eliminar decenas de miles de puestos de trabajo a lo largo del próximo año, como parte de una profunda reestructuración de su red logística.
El ajuste llega después de que en 2025 ya redujera su plantilla en cerca de 48.000 empleados, en respuesta a la normalización del volumen de envíos tras el boom de la pandemia.
Eliminar la dependencia de Amazon
El movimiento tiene un nombre propio: Amazon. UPS lleva tiempo reduciendo su dependencia del gigante del comercio electrónico, al que considera un cliente de alto volumen pero bajo margen.
En 2026 planea recortar todavía más el número de paquetes gestionados para Amazon y redirigir recursos hacia negocios más rentables, como la logística sanitaria y los envíos para pymes.
Además de los ajustes de plantilla, la compañía contempla el cierre de varias instalaciones y programas de salidas voluntarias, especialmente entre conductores y personal operativo.
Aunque UPS insiste en que buena parte del ajuste se hará de forma gradual, el impacto laboral vuelve a situar a la empresa en el centro del debate sindical y político en EE. UU.
Tranquilidad para los inversores
Paradójicamente, el anuncio llegó acompañado de un mensaje tranquilizador para los inversores. UPS presentó unos resultados sólidos y anticipó mayores beneficios en 2026, apoyados en la mejora de márgenes, el control de costes y una red más eficiente.
El mercado reaccionó al alza, celebrando que la estrategia priorice rentabilidad frente a volumen.
El mensaje de fondo es claro: menos paquetes, menos empleados, pero más beneficio. En un sector que ajusta tras años de crecimiento acelerado, UPS apuesta por adelgazar ahora para proteger sus márgenes mañana.
