El value investing se ha popularizado dentro del mundo de la inversión por ser la estrategia que han seguido inversores como Warren Buffet o Benjamin Graham, “pero sorprende comprobar que la inmensa mayoría de los inversores no invierten de acuerdo con esta filosofía.”, puntúa el analista Ignacio Moncada.
La inversión en valor “no es más que comprar algo por debajo de su valor intrínseco”, explica Alejandro Estebaranz, asesor de True Value. A simple vista puede parecer sencillo, pero la dificultad radica en calcular el valor intrínseco de ese activo. Llegar a conocer ese valor real necesita de una evaluación de la “calidad del negocio, del retorno sobre el capital invertido, entender el negocio, saber quién lo dirige y usar múltiplos de valoración”, concreta Estebaranz. Un caso práctico de esta estrategia es lo sucedido con Volkswagen tras el diésel-gate, “las acciones bajaron desde más de 240 euros a 100 euros en pocas semanas. Unos meses después subieron más de un 50%.”, concreta el también autor del popular canal de Youtube, ‘El arte de invertir’.
Poniendo sobre el papel la inversión en valor, se encuentra que la base radica en el análisis y en la aplicación de unos parámetros concretos para analizar las compañías. No son pocos los libros escritos por inversores como Joel Greenblatt en el que se explica el análisis que se debe aplicar para conocer en qué activos residen las oportunidades que se buscan. Es más, gracias a la tecnología, a día de hoy hay múltiples herramientas en internet que permiten seleccionar las compañías del sector que se desee y aplicarles los parámetros fijados previamente. Unos segundos después, en la pantalla del ordenador aparecen aquellas compañías que ofrecen buenas oportunidades.
Las ventajas del value investing
La inversión en valor es una estrategia más dentro del mundo de la inversión, pero “tiene algunas ventajas que están ayudando a hacerla cada vez más popular”, comenta Moncada. En primer lugar, no es una forma de invertir, “técnicamente compleja, no hace falta ser un genio para aplicarla. Por otro lado, ofrece un sistema que huye de complicaciones innecesarias y que pretende blindar al inversor frente a la improvisación y los errores derivados de las emociones. Pero su principal ventaja es que es un método con el que se tienden a generar rentabilidades a largo plazo superiores a los que se alcanzan con otros métodos.”, puntúa el analista financiero Ignacio Moncada.