En concreto, Vanguard logró captar cerca de 29.000 millones de dólares en suscripciones netas, tanto en sus fondos de gestión activa como en sus fondos cotizados. La cifra supera a la de todos sus competidores, e incluso a la de todos ellos juntos.
Durante el pasado año, la gestión pasiva también volvió a ganar la batalla por las suscripciones netas, con Vanguard manteniendo su posición de líder gracias a la creciente popularidad de sus estrategias de fondos índice. "La mayoría de los 251.000 millones de dólares que consiguió la entidad fueron a parar a sus fondos de gestión pasiva", indican desde Morningstar.
Un movimiento, el del crecimiento de la gestión pasiva, que está ahora repitiendo en los mercados de renta fija la tendencia iniciada hace años por la renta variable. Durante el mes de marzo, el producto estrella fue el Intermediate-Term Investment Grade Fund de la gestora, con más de 1.600 millones de dólares captados. La cifra supera a la lograda por todos los productos de gestión activa analizados.
Es una cifra que demuestra también cómo la gestora no solo ha logrado atraer a los clientes con su oferta ‘low cots’ a través de fondos índice y ETFs. De hecho, de los 3,2 billones de dólares que la firma mantiene bajo gestión, 1 billón corresponde a productos de gestión activa.
A pesar de este éxito de crecimiento, el gigante estadounidense no lo está teniendo fácil en el mercado español. Y es que los bajos costes de sus productos obligan a la entidad a no retroceder comisiones para los comercializadores. En el caso nacional, la banca. Es decir. Las entidades bancarias que pueden comercializar los productos de Vanguard no los recomiendan ni los presentan a los clientes porque no se llevan ese ‘pellizco’ de la retrocesión.