Warren Buffett siempre ha huido de tener un poco de todo. El último informe trimestral de Berkshire Hathaway confirma su filosofía: de los 263.000 millones de dólares de su cartera bursátil, el 67% recae en solo cinco corporaciones.
El gigante tecnológico Apple corona la lista representando el 22% de las inversiones. Le sigue muy de cerca American Express con un 17%. Solo estos dos nombres suman casi el 40 % de la exposición financiera de la compañía.
El núcleo duro de Berkshire Hathaway
El selecto grupo lo completan Coca-Cola (12%), Bank of America (10%) y Chevron (7%). En un segundo nivel asoman firmas como Occidental Petroleum o su nueva posición en Alphabet, una apuesta iniciada por el propio directivo.
Sin embargo, la verdadera fortaleza del conglomerado no está invertida. Al cierre del trimestre, la firma acumulaba 397.000 millones de dólares en efectivo y letras del Tesoro, un gigantesco escudo que ya supera el valor total de sus acciones.
La filosofía detrás de la apuesta
Esta estructura no es fruto de la casualidad. El veterano inversor defiende que concentrar el capital reduce el riesgo, ya que obliga a estudiar los negocios con una intensidad milimétrica antes de ejecutar cualquier compra.
La gran lección para el mercado es la convicción. No obstante, replicar ciegamente a Buffett es un peligro para el inversor minorista, que carece del inmenso colchón de liquidez necesario para soportar caídas sin despeinarse.
