No se asusten por estos grandes números, porque no nos va a tocar pagar nada, de momento a cada uno de los españoles. Sin embargo, esos 29,9 millones de euros es lo que nos toca a los ciudadanos individuales, más de 47,3 millones en el último censo del INE, del total que adeuda ahora mismo España en los mercados internacionales.
Como todos saben, nuestro país, tal y como hacemos nosotros con nuestros créditos para comprar una casa o u coche, ha de salir en la búsqueda de inversores que apuesten por comprar deuda soberana, la que emite el Estado, el grueso de la financiación en nuestro país. El proceso es igual que el nuestro, solo que venden deuda con distinto vencimiento: desde letras hasta obligaciones. Lo único que cambia es su denominación en función del tiempo de vencimiento, desde meses hasta años. Y siempre comparada con el PIB. La deuda con respecto a lo que producimos.
LOS DUEÑOS DE NUESTRA DEUDA PÚBLICA
En España, la mayoría de la deuda la tienen lo que se conoce como no residentes, los extranjeros, casi la mitad del total. Le siguen los bancos, el Banco de España, así como, en menor medida y por este orden, seguros, fondos de pensiones e inversión, empresas, administraciones y también personas.
En los últimos años, tras venir de otra gran crisis, la pandemia ya nos pilló bastante endeudados: con niveles que rozaban el 95,5% del nuestro PIB en 2019. De ahí que el efecto Covid-19 haya elevado en gran cuantía nuestro nivel de deuda pública actual. Alcanza en concreto los 1,417 billones de euros, por encima del 120% del PIB en los últimos datos del Banco de España, los de julio.
Este aumento de la deuda se debe a las medidas para combatir la crisis, como es natural, más dinero para ayudas como los ERTE, compra de vacunas, etc. Pero también por lo que se llaman los estabilizadores automáticos, partidas de gasto que se incrementan por sí mismas de forma automática. Es el caso de las prestaciones por desempleo y las pensiones. A esto hay que sumar el elevado nivel de déficit del 11% del PIB.