El colosal cerco judicial contra el imperio de las redes sociales acaba de sellar una tregua sin precedentes. Meta Platforms ha acordado pagar hasta 18.000 millones de dólares durante la próxima década para cerrar una macrodmanda impulsada por casi 50 estados norteamericanos.
Las autoridades acusaban a la firma de Mark Zuckerberg de diseñar Facebook e Instagram para crear adicción deliberada en los adolescentes y de mentir públicamente sobre sus verdaderos riesgos. El histórico pacto evita una sentencia condenatoria por «producto defectuoso» y paraliza un juicio en California donde se llegaron a barajar sanciones de hasta 1,4 billones de dólares.
A cambio de frenar el litigio, la matriz tecnológica no solo saca la chequera, sino que se compromete a imponer durísimas restricciones de uso para sus usuarios menores de 18 años.
Apagón nocturno y veto a las notificaciones
Aunque el acuerdo permite a Meta mantener intacta la base de su negocio (las recomendaciones personalizadas y la publicidad segmentada), altera radicalmente la experiencia diaria de los menores.
La compañía limitará el uso de sus redes a dos horas diarias y bloqueará totalmente el acceso entre la medianoche y las 6 de la mañana, salvo que exista un consentimiento explícito de los padres. Además, Meta se ha comprometido a desactivar las notificaciones automáticas durante el horario escolar (de 8:00 a 15:00 horas) y a reforzar los filtros para evitar que los niños consuman contenido restringido por edad.
El paquete financiero está estructurado en pagos garantizados de unos 12.700 millones de dólares a los estados, a los que se suman 459 millones extra para cerrar definitivamente los viejos reclamos del escándalo de Cambridge Analytica.
Sin embargo, existen otros 5.000 millones de dólares supeditados a una curiosa condición: Meta los desembolsará solo si rivales directos como TikTok, Snapchat o YouTube son obligados a imponer restricciones idénticas. A nivel corporativo, el pago total equivale aproximadamente a un solo mes de ingresos de Meta, lo que tranquilizó a los inversores y permitió que sus acciones cerraran la jornada al alza.
Efecto dominó: el mundo exige el mismo trato
El pacto estadounidense ha detonado una inmediata reacción en cadena a escala global. Ministros e instituciones de todo el mundo reclaman ahora que la tecnológica californiana aplique esas mismas salvaguardas de salud mental fuera de sus fronteras.
En Australia, donde el Gobierno aprobó el año pasado una pionera ley que prohíbe las redes sociales a menores de 16 años, Anika Wells, la ministra de comunicaciones, fue tajante. Denunció que el acuerdo en EE. UU. demuestra que las tecnológicas «tienen las herramientas a su disposición para proteger a los jóvenes de sus funciones adictivas, pero han optado por no usarlas».
La normativa australiana está sufriendo serios problemas de aplicación por la debilidad de los sistemas de verificación de edad. Estudios recientes del regulador del país revelaron que el 80% de los menores seguía burlando el bloqueo meses después de su entrada en vigor, forzando al Parlamento a endurecer severamente las multas.
El enfado institucional se extiende por todo el planeta. El ministro de Asuntos Digitales de Polonia ha exigido a la Comisión Europea que multe a Meta con 250 millones de euros, reclamando «herramientas efectivas para eliminar estafas y publicidad falsa». Por su parte, el regulador de medios de Corea del Sur exigió públicamente que las medidas restrictivas pactadas en California se apliquen «a los usuarios jóvenes de todo el mundo».
Incluso bufetes especializados en demandas colectivas, como el australiano Shine Lawyers, ya están en contacto con los letrados estadounidenses para explorar acciones legales idénticas. En Estados Unidos, solo estados aislados como Florida y Nuevo México se han negado a firmar este pacto, considerando que la indemnización son «migajas» frente a los profundos daños infligidos a los niños, y anunciando que se verán con Meta en los tribunales.
