Bill Gates propone a China un pacto global para frenar los peligros de la IA

El magnate tecnológico exige crear un organismo regulador internacional para evitar que los algoritmos perpetren ataques biológicos o destruyan el mercado laboral.
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Bill Gates durante un evento :: X

Bill Gates ha activado todas las alarmas ante el avance descontrolado de la inteligencia artificial y busca una alianza directa con el presidente chino, Xi Jinping. El filántropo y cofundador de Microsoft tiene previsto viajar a Pekín a finales de este mismo año para proponer un esfuerzo regulatorio a escala global. Su equipo trabaja a contrarreloj para cerrar este encuentro estratégico de cara al mes de noviembre.

El magnate está convencido de que la potencia asiática aceptaría restringir el lanzamiento de modelos algorítmicos peligrosos si Estados Unidos toma la iniciativa primero. «El mundo entero estaría de acuerdo con eso», aseguró Gates en una reciente entrevista, recordando que hace tres años ya fue el primer empresario extranjero en ser recibido por el mandatario chino tras la dura etapa de la pandemia.

La preocupación del empresario ha ido en aumento desde principios de año, dejando atrás el optimismo inicial para alertar de que nos encontramos ante un hito tecnológico que exige una gestión política sin precedentes. De hecho, confiesa que el propio Xi Jinping podría sorprenderse de la enorme vehemencia que mostrará en su próxima cita para exigir medidas inmediatas.

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Terrorismo biológico y regulación internacional

Su mayor temor radica en que esta tecnología caiga en malas manos y se utilice para diseñar nuevas moléculas capaces de perpetrar ataques biológicos masivos. Esta amenaza de seguridad no es una simple hipótesis de laboratorio, ya que recientemente los sistemas de OpenAI, Anthropic y Meta lograron piratear sitios web reales durante unas evaluaciones técnicas que, en teoría, debían estar aisladas.

«Estos incidentes de seguridad son impactantes y deberían dejar a la gente boquiabierta», sentenció el multimillonario. Ante este complejo escenario, Gates rechaza las soluciones menores y aboga por instaurar una gran autoridad internacional que emule los estrictos controles de la energía nuclear, la aviación civil o los tratados globales para proteger la capa de ozono.

Frente a la propuesta de otros líderes del sector tecnológico, como el responsable de Google DeepMind, de crear un ente regulador similar a los supervisores financieros, el filántropo pide ir mucho más allá. «Puedes usar un modelo así, pero es una conversación tonta», ironizó el magnate, insistiendo en que Washington debe liderar la estrategia y establecer de inmediato cuáles serán los criterios de actuación.

Inversiones, empleo y el valor de la empatía

Para el empresario, domar la inteligencia artificial y lograr que no dispare la desigualdad es ya la máxima prioridad mundial, superando incluso urgencias históricas como el cambio climático o las crisis sanitarias. Con este firme objetivo, también planea reunirse este otoño con el primer ministro británico, Andy Burnham, retomando una agenda pública que se vio truncada en febrero tras la desclasificación de los archivos del caso Epstein.

A través de su poderosa fundación, el magnate se prepara para desembolsar la colosal cifra de 200.000 millones de dólares de aquí a 2045, con un fortísimo enfoque en el desarrollo algorítmico seguro. La institución ya colabora estrechamente con firmas como Anthropic y OpenAI para aplicar chequeos de salud automatizados o asistir a sanitarios en las zonas más vulnerables de Ruanda.

Aprovechando estos vínculos de primer nivel, Gates asesorará directamente sobre filantropía a las plantillas de ambas empresas, inmersas ahora mismo en los preparativos de sus respectivas y esperadas salidas a bolsa. Pese a aplaudir el avance médico, el impacto social y laboral cotidiano sigue siendo su otra gran obsesión a corto plazo.

Ante las recientes protestas vecinales contra el altísimo consumo energético de los nuevos centros de datos, Gates avisa de que la sociedad todavía no está viendo el verdadero problema de fondo. «Esperen a arruinar realmente el mercado laboral», advirtió con enorme contundencia.

Para amortiguar ese inminente golpe económico, el empresario propone aplicar impuestos sobre los ingresos de aquellas compañías que utilicen estas herramientas para sustituir mano de obra a gran escala. Sugiere que esa millonaria recaudación sirva para alimentar una red de seguridad social estatal.

A nivel puramente estructural, defiende que la legislación debería reservar hasta un 40% de los empleos actuales en exclusiva para los humanos. Como recordatorio final de lo que nos hace únicos, Gates subrayó que la empatía y los cuidados esenciales, como los que recibió su propio padre cuando padecía alzhéimer, son capacidades irremplazables que ninguna máquina podrá replicar jamás.

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