La entrada en vigor del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, ha establecido un marco restrictivo para el uso de inteligencia artificial (IA) en procesos de selección y evaluación de personal. Este cambio normativo afecta a las empresas de toda la Unión Europea, que ahora deben cumplir con obligaciones técnicas y de supervisión para evitar sanciones.
La consultora BTS ha identificado cinco prácticas que podrían representar un riesgo regulatorio significativo por no ajustarse al AI Act. De acuerdo con Jordi Bastús, senior director en BTS, el uso sin supervisión de la IA en decisiones laborales se considera de alto riesgo, y las empresas pueden enfrentarse a multas de hasta 35 millones de euros o el 7 % de su facturación anual.
El AI Act prohíbe expresamente técnicas como la evaluación de emociones a través de vídeo o voz, debido a su inexactitud. Otras prácticas incluyen la automatización de decisiones sin supervisión humana, el uso de datos que perpetúen sesgos y la falta de trazabilidad en los sistemas de IA.
Revisión estratégica requerida
La normativa también exige que los datos utilizados en los sistemas de IA sean revisados para evitar sesgos en decisiones laborales. Las organizaciones deberán demostrar la representatividad de los datos utilizados y contar con documentación técnica sobre los modelos de IA empleados.
Además, el reglamento impone la necesidad de evidenciar la validez de las herramientas de IA en relación con los puestos de trabajo específicos. Esta condición busca garantizar que las decisiones se basen en competencias relevantes, respaldadas por estudios técnicos y científicos.
BTS destaca que las empresas que adapten sus sistemas de IA a estas normativas no solo evitarán sanciones, sino que también mejorarán la calidad de sus decisiones y fortalecerán su marca empleadora.
Oportunidad estratégica
BTS subraya que la implementación responsable de IA puede transformarse en una ventaja estratégica, mejorando la confianza y equidad en las decisiones corporativas. Las empresas que identifiquen y mitiguen los riesgos asociados a estas prácticas estarán mejor preparadas para adaptarse a las nuevas exigencias legales y optimizar sus procesos de gestión de talento.
Con sede en Estocolmo, BTS es una consultora reconocida globalmente por su enfoque en estrategia empresarial y desarrollo de talento. Su experiencia en gestión del cambio y transformación organizacional la posiciona como un referente en la adaptación a las normativas del AI Act.
