Los centros educativos han visto un incremento del 63% en los ataques de ransomware a nivel global en el último año, según datos de Faronics Cloud. Este aumento genera preocupación por la vulnerabilidad de escuelas e instituciones académicas al exponerse a ciberamenazas debido a la digitalización y recursos limitados.
Un reciente caso fue el ataque a la plataforma Canvas, comprometedor de millones de registros de estudiantes y profesores. Esto evidenció la magnitud del problema, afectando la privacidad y operatividad de múltiples instituciones académicas.
Ignasi Nogués, de Qualiteasy Internet Solutions, señala que muchas instituciones operan con tecnología obsoleta, limitando su capacidad de defensa. Nogués afirma que la ciberseguridad debe ir más allá de la reacción para centrarse en la prevención y resiliencia.
Brechas de seguridad y sus consecuencias
Los ataques de ransomware no solo buscan rescates económicos, sino que acceden a información personal sensible. La repercusión de una brecha de seguridad puede durar meses, causando costes significativos a las instituciones involucradas.
Identificados como principales riesgos en el sector educativo están la falta de actualización de sistemas, dispositivos compartidos y el poco conocimiento en ciberseguridad entre usuarios. Esto convierte al sector en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes.
Qualiteasy enfatiza la importancia de implantar políticas de protección digital más robustas y fomentar una cultura transversal de ciberseguridad entre todos los integrantes de la comunidad educativa.
La necesidad de ciberseguridad en educación
Según Nogués, «la educación digital debe ir acompañada de una formación en seguridad digital». Proteger equipos no es suficiente; es necesario asegurar entornos de aprendizaje resilientes para toda la comunidad educativa.
