El Tesoro de Estados Unidos pedirá a los miembros del G20 que revisen sus condiciones comerciales con China para corregir los desequilibrios globales. El anuncio se produjo el domingo, en vísperas de la reunión de líderes financieros del grupo, y coincide con la intención de Washington de presionar a Pekín para que reduzca su dependencia de las exportaciones y refuerce el consumo interno.
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, sostuvo en una entrevista que el volumen actual de exportaciones chinas resulta insostenible, incluso aunque la posición comercial bilateral estadounidense esté «mejorando rápidamente».
«El mundo no puede tener una China con un superávit comercial de 1,2 billones de dólares», afirmó Bessent. «En China, la economía es bastante débil, y están intentando salir de esa situación mediante las exportaciones; necesitan reequilibrar su economía».
Presión sobre socios europeos y latinoamericanos
La iniciativa llega mientras varios reveses judiciales obligan a Estados Unidos a rehacer su política arancelaria. Esa política redujo con fuerza las compras a China, pero desvió el flujo de productos chinos hacia otros mercados, sobre todo Europa y América Latina.
Washington ha blindado su mercado con aranceles elevados y prohibiciones totales para algunos productos, entre ellos los automóviles. El secretario del Tesoro recordó que el año pasado ya advirtió al resto de economías industrializadas de la presión que iban a soportar y señaló que «ahora se ven ante decisiones muy difíciles».
A su juicio, corresponde a esos países crear incentivos para que China module su modelo exportador y estimule una demanda interna crónicamente débil. «El resto del mundo tendrá que examinar sus términos comerciales con China», declaró.
El déficit bilateral cae un tercio
Estados Unidos impulsa una declaración conjunta del G20 sobre la reducción de los desequilibrios comerciales y de la balanza por cuenta corriente. La embajada china en Washington no pudo ser contactada de inmediato para conocer su posición.
Los aranceles aplicados desde el regreso de Donald Trump a la presidencia en 2025 han contribuido a recortar el déficit comercial con China en el primer semestre de 2026. El saldo negativo cayó un tercio frente al mismo periodo del año anterior, hasta 73.900 millones de dólares, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. En enero del año previo las importaciones se aceleraron por el adelanto de compras ante los aranceles anunciados.
Algunos economistas y dirigentes europeos reclaman una acción coordinada para apreciar el yuan, que el Fondo Monetario Internacional considera infravalorado hasta en un 21%. Bessent puso en duda esa vía.
Planteó que un nuevo Acuerdo Plaza, en referencia al pacto de 1985 para reforzar las divisas frente al dólar, sería un error y «una manera fácil de evitar abordar el verdadero problema comercial». Ese problema, según él, son los subsidios industriales chinos y la débil demanda interna.
Cumbre prevista en la Casa Blanca
El responsable del Tesoro no aclaró si se reunirá con su homólogo chino, He Lifeng, viceprimer ministro de China, antes del encuentro entre Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca, previsto para finales de septiembre.
