Las conclusiones del encuentro de abril de la Reserva Federal se conocen justo en medio de las decisiones del Banco de Japón del lunes y de las del BCE del mañana jueves. El BOJ ya ha dado un paso más en su estrategia de flexibilización monetaria, al ampliar la cantidad destinada a comprar deuda corporativa y eliminar el límite a la compra de bonos soberanos. Del BCE se espera que no haya decisiones políticas de largo alcance, aunque es cierto que la atención estará en las aclaraciones que pueda ofrecer sobre el tratamiento que se le dará a los activos que pierdan la categoría de “grado de inversión” en esta crisis, los denominados ángeles caídos, en los distintos programas de compras. De momento, lo que se sabe es que esta deuda será elegible como colateral en sus subastas de liquidez.
Sin embargo, más allá de la atención acaparada por las máximas entidades monetarias de Japón y la zona euro, la reunión de esta semana de la FED se espera sin pena ni gloria. Su desenlace se conocerá horas después de tener sobre la mesa la estimación preliminar del crecimiento de la economía estadounidense, que ya se espera negativa, pese a que donde realmente se verá la magnitud del parón por el confinamiento será en el PIB del segundo trimestre.
Sin novedades
Para Enrique Díaz, director de Riesgos de Ebury, no se espera nada del encuentro de la Reserva Federal por una razón muy concreta: por la enérgica respuesta que ya ha dado en medio de la crisis actual, con el anuncio de varios programas de estímulo y apoyo económico. Y comparte su opinión Diego Fernandez Elices, director de inversiones de A&G Banca Privada. “La Fed está centrada la implementación de todos los programas ya anunciados y pensamos que esto será así hasta que la economía comience a dar signos de normalización”, subraya. Estima que “con la normalización, la FED posiblemente actualice el guidance o discuta algunos aspectos del QE, pero por ahora la política monetaria se mantendrá en un segundo plano, detrás de la fiscal”.
Además, desde esta firma consideran que es clave que el mercado siga pensando, como hasta ahora, que la FED hará “lo que sea necesario” y que es positivo que “el mercado piense que queda munición”, pero no cree que tenga sentido ir más allá en la reunión de estos dos últimos días.