El encuentro de septiembre de la FED, que se lleva a cabo desde la última jornada, suscita especial interés. No solo porque es el último antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, sino porque es la primera cita tras los anuncios del cónclave de banqueros centrales de Jackson Hole, que han sentado las bases de la política monetaria estadounidense para los próximos años.
Tasas 0, como mínimo hasta 2023
Para Axel Botte, estratega de Ostrum AM (una gestora de Natixis IM), “Jerome Powell debe diseñar ahora la política monetaria en un contexto de aumento de tolerancia a la inflación (…) y es probable que la Fed indique que las tasas se mantendrán a cero hasta 2023”. Una idea que comparten desde Ebury, la institución financiera especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas. No esperan ningún cambio importante y consideran que lo que más interés va a despertar, al menos en los mercados de divisas, serán las expectativas de los miembros del FOMC en cuanto a los tipos de interés hasta 2023, es decir, el conocido dot-plot o diagrama de puntos de la entidad. “Aunque algunos de sus miembros pronosticarán subidas, creemos que la adopción del objetivo de inflación media de la Reserva Federal garantizará que el punto medio también se mantenga en el rango de 0-0,25% para 2023”. Esto es algo acorde con los precios del mercado y no empuja la próxima subida hasta 2024.
Detalles sobre el 2% de inflación
Chris Iggo, CIO Core Invesments de la gestora de fondos AXA IM, insiste en que la FED mantendrá los tipos sin cambios hasta que la inflación haya superado el 2.0%» y en que, mientras llega ese momento, «su conjunto de herramientas se utilizará para asegurar que las expectativas inflacionistas caigan más».