La gestora Aberdeen Standard Invstments tiene claros los temas que influirán en la economía y en las perspectivas de inversión de cara a 2020: desde un estancamiento de la economía global (que no recesión) que seguirá pesando sobre la industria, el comercio y la inversión a unas políticas de los bancos centrales que amortiguarán cualquier shock en el mercado. Eso sí, sin perder de vista que los riesgos políticos y comerciales estarán ahí y que los retornos de los activos tradicionales volverán a estar amenazados. «Una cantidad significativa de bonos del Estado tiene rentabilidad negativa en estos momentos. La fase tardía del ciclo económico y la falta de capacidad para la expansión de los márgenes corporativos sugieren que la rentabilidad de las acciones estará por debajo de su media a largo plazo. La rotación clásica de renta variable a bonos del Estado y crédito de grado de inversión ya no será apropiada en este ciclo», reconoce James McCann, Senior Global Economist de Aberdeen Standard Investments.
¿Que mirar?
Desde la gestora tienen claro que temas estructurales como el cambio climático o las disrupciones tecnológicas crearán oportunidades de inversión a largo plazo, al igual que los factores medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) serán motores cada vez más importantes de rentabilidad de los diferentes tipos de activos.
Sin perder de vista esto, creen que en 2020 será clave llevar a cabo una importante diversificación con activos poco correlacionados, más allá de la asignación tradicional a bonos y a renta variable. Les siguen gustando los mercados emergentes y la renta variable japonesa, pero también creen que “las perspectivas a largo plazo de la deuda soberana en moneda local de los países mediterráneos son inusualmente sólidas, con una previsión de rendimientos cercana al 6%”. Además, McCann reconoce que “estamos sobreponderando los bonos estadounidenses ligados a la inflación y el yen como herramientas de diversificación cuando la volatilidad aumente».
Más allá de lo convencional