Estados Unidos prepara un nuevo golpe estratégico contra el sector tecnológico asiático. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) someterá a votación el próximo 19 de noviembre una propuesta para bloquear el acceso directo a los números de teléfono locales.
La medida expulsará del mercado norteamericano a gigantes estatales como China Mobile, China Telecom y China Unicom. El regulador estadounidense justifica este veto a las telecos chinas como una barrera de seguridad nacional innegociable para erradicar las redes de fraude automatizado.
Seguridad nacional y ciberespionaje
Brendan Carr, presidente de la FCC, defiende que esta resolución reforzará de forma drástica la primera línea de defensa del país. Para las firmas proveedoras de voz sobre IP, el acceso directo a estos números era hasta ahora la opción más barata y eficiente operativamente.
Las autoridades estadounidenses vinculan directamente esta decisión con el reciente historial de intrusiones cibernéticas. A finales de 2024, el grupo de espionaje Salt Typhoon, patrocinado presuntamente por el Estado chino, robó registros masivos de llamadas e infiltró infraestructuras críticas del país.
Pekín amenaza con nuevas represalias
La diplomacia asiática no ha tardado en reaccionar ante la inminente desconexión de sus operadores internacionales. Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, ha acusado a Washington de abusar del poder estatal para asfixiar la competencia empresarial.
El representante diplomático advierte que su Gobierno tomará las «medidas necesarias para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos». Desde la cúpula institucional, Pekín niega sistemáticamente cualquier implicación en las operaciones de espionaje denunciadas por el FBI.
Un bloqueo tecnológico integral
El cerco regulatorio de Estados Unidos amenaza con extenderse a otros componentes críticos del ecosistema digital. La FCC planea prohibir también operar a aquellos proveedores que utilicen equipos fabricados por firmas consideradas de alto riesgo, como Huawei o ZTE.
La dura agenda del regulador contempla vetar a todos los laboratorios chinos en las pruebas de electrónica estadounidense para diciembre de 2028. Además, Washington estudia prohibir próximamente que estas corporaciones operen sus propios centros de datos en suelo norteamericano.
