El bloqueo de Ormuz hunde a Qatar y dispara el precio del gas en Europa

El colapso de las exportaciones asiáticas vacía las reservas europeas y anticipa un duro golpe económico para los consumidores ante la llegada del frío.
Estrecho de Ormuz Estrecho de Ormuz
Estrecho de Ormuz :: Valeria Sánchez

A seis meses del estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el bloqueo del estrecho de Ormuz se ha cobrado una doble víctima. Por un lado, Qatar sufre un descalabro económico sin precedentes; por otro, Europa se asoma a una crisis energética que amenaza con disparar las facturas de gas y electricidad este mismo invierno.

Mientras los grandes productores del Golfo han logrado sacar su petróleo a cuentagotas, el mercado del gas natural licuado (GNL) está completamente paralizado. El cierre de esta ruta marítima, por la que antes transitaba casi una quinta parte del comercio mundial, ha encendido todas las alarmas en los mercados mayoristas internacionales.

El agujero millonario de Qatar

El emirato qatarí se ha convertido en el gran perdedor económico de la guerra. Sus exportaciones de GNL se han desplomado un dramático 96%, pasando de enviar 509 cargamentos en este mismo periodo del año pasado a lograr despachar tan solo 18 buques (dos de los cuales sufrieron ataques directos).

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Según cálculos de Reuters, esta parálisis logística se traduce en unas pérdidas de 24.000 millones de dólares en ventas de gas. Esta colosal cifra equivale a los ingresos estatales de cinco meses enteros del país, que antes del estallido del conflicto suministraba el 20% del GNL que consumía el mundo.

Europa, con las reservas bajo mínimos

El efecto dominó ha golpeado con fuerza a la Unión Europea, cuyos niveles de almacenamiento se encuentran en mínimos históricos antes de la vital temporada de calefacción. Los depósitos comunitarios apenas rozan el 63% de su capacidad, muy lejos de la media del 79% de los últimos cinco años, con plazas clave como Alemania (51%) o Países Bajos (44%) en situación crítica.

Este pánico al desabastecimiento ha disparado el mercado mayorista. El índice de referencia europeo (TTF holandés) ha saltado desde los 29€ por megavatio hora (MWh) de principios de año hasta superar los 66€/MWh. Una cifra que, según analistas de Goldman Sachs, podría rebasar los 100€/MWh si se desata una guerra de ofertas con los ansiosos compradores asiáticos.

La situación es tan delicada que consultoras como Oxford Economics advierten de que Bruselas podría verse forzada a suspender temporalmente su prohibición de importar gas ruso, cuyo veto total estaba programado para 2027, si el suministro global estadounidense no es suficiente para compensar la caída.

El golpe inminente a los hogares

La gran incógnita es cuándo notarán los ciudadanos esta crisis en sus bolsillos. Aunque los repuntes mayoristas tardan una media de seis meses en trasladarse al consumidor final a medida que se renuevan los contratos, el impacto dependerá del grado de liberalización de cada país y de la duración de la escalada de precios.

En mercados como el neerlandés, el traslado a la factura es casi inmediato, mientras que países como Francia, España o Italia reaccionarán en pocos meses. Precisamente Italia se perfila como la gran economía europea más expuesta al choque debido a su altísima dependencia estructural del gas.

Al final, la crudeza del invierno dictará sentencia. Si las temperaturas caen bruscamente y la demanda de calefacción se dispara, los expertos estiman que los costes energéticos de los hogares de la eurozona podrían encarecerse hasta un 15% interanual durante el último trimestre del año.

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