Irán y Omán proponen abrir un corredor marítimo en el estrecho de Ormuz

Ambos países negocian limpiar de minas la estratégica vía marítima, mientras Estados Unidos comienza a devolver personal a sus embajadas en Oriente Medio.
Ormuz, Irán Ormuz, Irán
Ormuz, Irán :: ShutterStock

Irán ha retomado las conversaciones de alto nivel con el sultanato de Omán para intentar gestionar el colapsado estrecho de Ormuz. Esta vía estratégica, que antes del estallido bélico del pasado mes de febrero canalizaba una quinta parte del comercio mundial de crudo y gas natural licuado, permanece prácticamente cerrada al tráfico mercante.

Ante la brutal asfixia económica, ambos países han anunciado avances para establecer un «corredor de navegación conjunto y temporal», comprometiéndose a limpiar de inmediato las aguas de minas submarinas. Por su parte, Donald Trump, ha reiterado públicamente que el canal ya está completamente libre de explosivos.

A pesar de que las hostilidades directas han disminuido notablemente y los esfuerzos diplomáticos para sellar la paz están estancados, el paso marítimo sigue siendo de extremo riesgo. Este mismo martes, un buque petrolero fue inhabilitado tras recibir el impacto de un proyectil no identificado a tan solo nueve millas náuticas de la costa omaní.

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Amenaza televisada contra Barron Trump

En paralelo a la tensión naval, el Servicio Secreto estadounidense ha confirmado que investiga la emisión de un inquietante vídeo en la televisión estatal iraní. La pieza, de apenas tres minutos de duración, detalla un presunto complot para asesinar a Barron Trump, el hijo menor del mandatario norteamericano.

La grabación asegura que el joven de 20 años está bajo vigilancia constante y afirma que existe una recompensa de 10 millones de dólares por acabar con su vida. Este grave órdago mediático eleva la tensión personal en un conflicto que ya se ha cobrado miles de víctimas mortales, concentradas principalmente en territorio iraní y libanés.

A pesar de la virulencia del conflicto, Israel y Estados Unidos han logrado degradar gran parte de la capacidad militar convencional de Teherán. No obstante, el principal objetivo de la alianza occidental sigue siendo un misterio: el estado real del programa nuclear iraní permanece bajo la más absoluta incógnita.

Regreso diplomático y desgaste electoral

Pese a estas amenazas explícitas, la Casa Blanca percibe un menor riesgo de escalada a corto plazo. Fuentes cercanas al gobierno han confirmado a Reuters que Washington ha comenzado a devolver a su personal diplomático a varias misiones de Oriente Medio que habían sido evacuadas de urgencia meses atrás.

En el plano económico, la agresiva campaña de sanciones estadounidenses tampoco logra encender los parqués. El gobierno norteamericano amenazó esta semana con castigar a los socios comerciales de Irán, pero los precios del petróleo han encadenado su segunda jornada de caídas, demostrando que los operadores ignoran el impacto real de esta medida.

Desde Teherán tachan este intento de aislamiento de «ilegalidad flagrante» y confían en que sus grandes compradores no cederán a las presiones. Mientras tanto, en Estados Unidos, el desgaste político es abrumador: el apoyo ciudadano a la guerra y la popularidad de Trump se han hundido hasta mínimos históricos a las puertas de las decisivas elecciones legislativas de noviembre.

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