El crudo cae pese a las nuevas sanciones de EE. UU. a Irán

Los inversores asumen que el castigo financiero no frenará el suministro físico y prefieren recoger sus últimos beneficios.
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Barriles de petróleo :: The Officer

El precio del barril ha registrado una nueva bajada porque los mercados asumen que la presión económica estadounidense sobre la República Islámica es una medida marginal que no amenaza el suministro real. En lugar de entrar en pánico, los grandes operadores consideran que la tensión logística está controlada.

Los futuros del crudo Brent cayeron un 1% hasta situarse en los 91,27 dólares, mientras que el barril estadounidense WTI retrocedió a los 84,25 dólares. Este descenso responde directamente a una recogida de beneficios tras el fuerte repunte vivido a lo largo de las dos semanas previas.

Un castigo financiero con margen de maniobra

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha desplegado una batería de sanciones para asfixiar la economía de Irán. Su principal baza para forzar el final de la guerra es amenazar con expulsar del sistema financiero global basado en el dólar a todos los socios comerciales de Teherán.

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Sin embargo, el mercado respira aliviado porque la Casa Blanca ha evitado señalar qué países concretos sufrirán este veto. Washington prefiere no golpear de inmediato y ha concedido un periodo de gracia para que las corporaciones acaten la nueva directiva antes de intervenir sus cuentas.

Riesgo bélico frente a coerción comercial

Aunque el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, avisa de que el uso de la fuerza militar sigue sobre la mesa, la balanza se inclina claramente hacia la coerción económica. Las firmas de análisis como KCM señalan que esta vía diplomática calma el nerviosismo institucional.

Las bolsas interpretan que la asfixia financiera presenta muchísimo menos riesgo para el suministro físico que una acción bélica directa en la zona. Esta inyección de confianza inversora es la verdadera responsable de empujar los precios del petróleo a la baja en lugar de dispararlos al alza.

Fuego cruzado en el estrecho de Ormuz

A pesar del optimismo bursátil, el riesgo geopolítico sigue muy latente porque Irán conserva casi intacta su capacidad para bloquear el tráfico marítimo. De hecho, un proyectil no identificado acaba de impactar e inhabilitar a un buque cisterna a pocos kilómetros de las costas de Omán.

El régimen persa exige mantener el control absoluto del estrecho de Ormuz, una ruta que antes del conflicto canalizaba el 20% del crudo mundial. Para demostrar su firmeza, Teherán ha publicado una lista con 45 petroleros que han incumplido sus normas, amenazando con confiscar todas sus cargas.

Las reservas estadounidenses en mínimos

Las constantes disrupciones logísticas provocadas por este conflicto, que arrancó a finales del pasado mes de febrero, están pasando una altísima factura en Occidente. Los grandes países importadores se están viendo obligados a exprimir de urgencia sus propias redes de seguridad energética.

Como reflejo directo de este profundo desgaste, las existencias estratégicas de petróleo de Estados Unidos cayeron la semana pasada en casi 3,7 millones de barriles. Este enorme vaciado deja las reservas de la superpotencia en unos 289,7 millones, su nivel más bajo desde noviembre de 1982.

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