El Banco Central Europeo se prepara para mantener sin cambios los tipos de interés en su reunión de este jueves, aunque el mensaje de Christine Lagarde podría sentar las bases para un nuevo incremento en septiembre si el conflicto en Irán continúa presionando los precios energéticos.
La institución ya elevó los tipos en 25 puntos básicos durante su reunión de junio. Tras aquella decisión, la facilidad de depósito quedó situada en el 2,25%, las operaciones principales de financiación en el 2,40% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%.
El BCE justificó entonces el movimiento por las presiones inflacionistas generadas por la guerra en Oriente Medio. Sin embargo, la moderación posterior de los salarios, los precios de los servicios y las expectativas de inflación ha reducido la urgencia de aprobar una segunda subida consecutiva.
Septiembre gana peso
El nuevo repunte del petróleo ha vuelto a alterar el escenario. El barril de Brent ha superado los 90 dólares ante el temor a nuevas interrupciones del suministro, aumentando el riesgo de que el encarecimiento de la energía se traslade al resto de bienes y servicios.
Los mercados financieros descuentan actualmente entre dos y tres subidas adicionales de los tipos. La primera estaría completamente incorporada en los precios para octubre, aunque una parte creciente de los analistas considera que el BCE podría adelantar el movimiento a septiembre si la tensión energética no disminuye.
Lagarde deberá mantener un delicado equilibrio. El BCE quiere mostrar que sigue dispuesto a combatir la inflación, pero también evitar que los inversores interpreten su discurso como el compromiso de ejecutar una senda concreta de endurecimiento monetario.
El petróleo marca el calendario
Uno de los factores que permite al BCE mantener los tipos en julio es la ausencia, por ahora, de efectos de segunda ronda. El crecimiento salarial se está moderando, el mercado laboral muestra cierta debilidad y las empresas anticipan menores presiones sobre los sueldos.
La institución también vigila otros riesgos. Las elevadas temperaturas registradas en Europa podrían dañar las cosechas, incrementar el precio de los alimentos y generar problemas logísticos por el descenso del nivel del agua en algunos ríos.
Las últimas previsiones del BCE sitúan la inflación media de la zona euro en el 3% durante 2026, el 2,3% en 2027 y el 2% en 2028. Al mismo tiempo, el organismo espera un crecimiento económico del 0,8% este año, del 1,2% el próximo y del 1,5% en 2028.
La reunión de septiembre se perfila así como la próxima fecha decisiva. El rumbo de los tipos dependerá de la duración del conflicto, de la evolución del petróleo y de la capacidad del encarecimiento energético para trasladarse a la inflación subyacente.
El BCE insiste, no obstante, en que tomará sus decisiones reunión a reunión y sin comprometerse de antemano con una trayectoria determinada.
