La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener los tipos de interés en una horquilla de entre el 3,50% y el 3,75%, pese a la incertidumbre económica provocada por el conflicto en Oriente Medio y las presiones de Donald Trump para abaratar el precio del dinero.
La decisión corresponde a la segunda reunión del Comité Federal de Mercado Abierto presidida por Kevin Warsh. El nuevo responsable del banco central estadounidense ha optado por conservar la política monetaria sin cambios mientras evalúa la evolución de la inflación y la actividad económica.
La Fed considera que la economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo sólido. La institución destaca la fortaleza de la productividad y la inversión de capital, mientras la creación de empleo ha avanzado en línea con el crecimiento de la población activa.
La inflación continúa por encima del objetivo
El principal obstáculo para una rebaja de los tipos sigue siendo la inflación. El índice de precios al consumo se situó en junio en el 3,5% interanual, frente al 4,2% registrado en mayo, pero permanece por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.
Los precios energéticos aumentaron un 15,7% durante los últimos doce meses, mientras que la gasolina se encareció un 26,7%. La evolución de la energía mantiene la presión sobre el nivel general de precios y aumenta la exposición de la economía a cualquier escalada del conflicto en Oriente Medio.
El banco central ha reconocido que la inflación continúa elevada debido, en parte, a las perturbaciones de la oferta que han provocado subidas de precios en determinados sectores. La Fed ha reiterado su compromiso con la estabilidad de precios antes de plantearse nuevos movimientos.
Tres miembros reclamaron una subida
La decisión no fue unánime. El Comité Federal de Mercado Abierto aprobó mantener los tipos con nueve votos a favor y tres en contra, una división mayor que la registrada durante la reunión de junio, cuando la medida recibió el respaldo de todos sus integrantes.
Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan defendieron elevar los tipos en 0,25 puntos porcentuales para contener las presiones inflacionistas. Kevin Warsh describió las diferencias dentro del organismo como una «riña familiar».
El presidente de la Fed ha advertido de que la institución no dudará en actuar cuando resulte necesario. También ha señalado que más de cinco años con la inflación por encima del 2% no pueden corregirse durante sus primeras semanas al frente del banco central.
Trump presiona para reducir los tipos
La reunión estuvo marcada por las nuevas presiones de Donald Trump. El presidente estadounidense había reclamado una rebaja y aseguró que Estados Unidos debería contar con los tipos de interés más bajos del mundo para impulsar el crecimiento y reducir los costes de financiación.
Tras conocerse la decisión, Trump elogió a Warsh, pero criticó a los miembros de la institución partidarios de mantener una política monetaria más restrictiva. El mandatario considera que unos tipos más bajos beneficiarían a las empresas, los consumidores y las cuentas públicas estadounidenses.
La Fed deberá equilibrar en los próximos meses la solidez de la economía y del mercado laboral con una inflación todavía elevada y unos precios energéticos condicionados por la guerra de Irán. Aunque ha mantenido los tipos, la división interna sugiere que una futura subida seguirá sobre la mesa si vuelven a intensificarse las presiones sobre los precios.
