Para 2050, la Unión Europa se ha propuesto reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) entre un 80 y un 95%. Para lograrlo, es clave poner el foco en el sector del transporte, que supone cerca del 25% de las emisiones totales que realiza la Unión Europea según datos de la Asociación Europa del Medio Ambiente (AEMA) de 2014.
En España, el transporte supuso el 24% de las emisiones en 2014, según el informe “Un modelo de transporte descarbonizado para España en 2050” de Deloitte. En 2011, el Libro Blanco del Transporte se fijó el objetivo de que las emisiones solo crecieran un 8% en 2030 en comparación con 1990, y que en 2050 estas se redujeran en un -60%. Sin embargo, para Deloitte “las políticas actuales de reducción de emisiones en el transporte no garantizan la consecución de los objetivos a 2030”. 

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